jueves, 16 de septiembre de 2010

El Budismo como filosofía y como religión

La principal distinción entre la filosofía y todas las otras ramas del conocimiento es generalmente considerada doble, a saber, una diferencia en el método y una diferencia en la extensión. Se dice que el método de la filosofía es diferente del método de las ciencias varias en cuanto ella comienza sus investigaciones sin suposiciones o preconcepciones de ninguna clase. Las ciencias, por el contrario, todas suponen la verdad de la ley de causalidad; además cada ciencia hace ciertas suposiciones dentro de su particular y especial campo de investigación. La física clásica, por ejemplo, supone la existencia de la materia, la biología la existencia de la vida, y la geometría la existencia del espacio; pero ellas no consideran cual es la realidad en ellas mismas de la materia, la vida y el espacio, o porque deben existir.
Se considera el asunto de la filosofía y se declara que ésta no hace suposiciones de ninguna clase. Sin embargo al menos una suposición hace de hecho: y es que el conocimiento es posible. Aún la investigación acerca de la posibilidad del conocimiento implica que el conocimiento de cualquier conocimiento es o no posible. La filosofía no puede evitar la suposición de la posibilidad del conocimiento ya que el acto inicial de filosofar lo presupone. De manera similar la religión está basada sobre la suposición de que es posible hacerse bueno, lo cual implica en primer lugar la libertad de la voluntad y en segundo la existencia de una meta, próxima o final, a alcanzar.
La diferencia en el método no distingue, por consiguiente a la filosofía de las ciencias por un lado o de la religión por el otro. Pero la diferencia en extensión, contenido o sujeto de hecho la distingue de las dos.

Las diversas ciencias están tan obviamente restringidas a sus respectivos campos de investigación que es innecesario dar ejemplos para probarlo. La religión se restringe ella misma al alcance de el mas Alto Bien y considera las otras cosas solo en la medida en que ellas ayudan o entorpecen este deseo supremo. Pero la filosofía, por el contrario, es esencialmente sinoptica y se empeña en comprender la totalidad de la existencia con una sola mirada, justificándose entonces la famosa definición que hace Platón del filósofo como "El espectador de todo el tiempo y de toda la existencia". La filosofía, sin embargo, no ve simplemente las cosas como un mero agregado de elementos heterogéneos; sino que justamente como lo hacen los científicos y los espirituales en sus respectivas restringidas esferas, ella se empeña en trazar la unidad de la ley que opera en medio de la diversidad de eventos, y como su esfera es universal, la ley o leyes que ella busca señalar son universales también.
La declaración de que el Buda fue tanto un filósofo como un santo, y que el Budismo original fue, en consecuencia, tanto una filosofía como una religión, debe consecuentemente sustentarse en la capacidad que tengan, los más antiguos registros de exponer aseveraciones, atribuidas al Buda, acerca de la naturaleza de la Existencia como un todo. Los representantes de la tradición Theravada generalmente consideran que el Buda de hecho caracterizó la totalidad de la existencia como dukkha, anicca y anatta, 1 lo que significa que es , o actualmente o potencialmente, penosa, transitoria, y sin ningún alma o ser permanente e invariable. El primero y segundo signo o señalamiento, a saber, dukkha y anicca obviamente no se aplican a Nibbana, 2 la cual es caracterizada como Paranam, sukhan y nicca o dhuva. 3 Esto nos deja solo con anatta. Pero una caracterización puramente negativa de la existencia como un todo no es, ciertamente, un fundamento muy adecuado para una superestructura filosófica. La dificultad es, sin embargo, más aparente que real. Un análisis de las implicaciones de la doctrina de Anatta hará finalmente claro que se trata simplemente de una formulación negativa y condensada de lo que aparece de una manera extendida y positiva de la doctrina de Paticca Samuppada. 4 Que esta doctrina no es otra cosa que la conceptualización de la suprema experiencia espiritual del Buda y que, por lo tanto, debe ser mirada como su visión de la existencia como un todo, se hace transparente cuando consideramos que fue justamente esta doctrina la que debatió consigo mismo considerando si debía o no darla a conocer al mundo después de su iluminación:
"A la mente del Exaltado, estando quieto y en soledad retirado, le vino este pensamiento: "He penetrado esta profunda verdad, la cual es difícil de percibir, y difícil de entender, dispensadora de paz, sublime, la cual transciende todos los pensamientos, profundamente significativa, la cual solo el sabio puede asir. Ese ser humano se mueve en una esfera terrenal, en una esfera terrenal tiene su lugar y encuentra su regocijo en una esfera terrenal, será muy difícil asir esta materia, la ley de la causalidad, la cadena de causas y efectos; y también será muy difícil para el asir esto, la extinción de todo lo conformado, el fin de todo lo que es terrenal, la extinción del deseo, el cese del anhelo, el final del Nirvana. Si yo predicara ahora la doctrina y el grupo humano no me entendiese, esto no me traería más que fatiga, no me causaría más que problemas!" Ref1

Y entonces pasó incesantemente a través de la mente del Exaltado, esta voz, la cual nadie había oído antes.
"¿Porqué revelarle al mundo lo que yo he ganado por un severo empeño?

La verdad quedará oculta para aquel a quien deseo y odio absorber.

Es difícil, misteriosa, profunda, oculta de la mente ordinaria;

No puede ser aprehendida por aquel cuya mente está poderosamente rodeada por terrenal vocación."

"Cuando el Exaltado pensó así, su corazón se inclinó a continuar en quietud y a no proclamar su doctrina". Ref2
Este importante texto encajado en el que es, sin duda, uno de los estratos más antiguos del Pali Tipitaka, 5 hace muy transparente el que la doctrina de Paticca Samuppada es la formulación conceptual del contenido de la experiencia de Sambodhi 6 del Buda y que puede por lo tanto considerársela como el fundamento filosófico no solamente del Budismo original sino también de las escuelas que aparecen subsecuentemente en el Budismo desarrollado. Fue esta doctrina la que el venerable Assaji diestramente sumarizó en un solo verso cuando interrogado por Sariputta 7 (entonces un peregrino mendicante de otra secta) acerca de las enseñanzas del Buda - un verso que desde entonces ha sido reconocido como uno que contiene la médula y el núcleo del Budismo- "Las existencias que fluyen de una causa, su causa el Perfecto enseña, y como ellas finalizan; esta es la Doctrina del gran Samana". El pasaje en el Tipitaka que relata este episodio es uno de aquellos, como Oldenburg dice, que "el rey Asoka, 8 en la inscripción del Bhairat (cerca 260 A.E.C.), ordenaba a monjes, monjas, hermanos y hermanas laicas, escuchar y aprender atentamente".Ref3 En la literatura estudiosa posterior se señala que las cuatro nobles verdades pueden ser divididas en dos partes, cada una de las cuales comprende una causa y un efecto, a saber, dukkha (la primera verdad) y la causa Tanha (la segunda verdad) y Nibbana (la tercera verdad) y su causa, el noble sendero óctuple (la cuarta verdad). Es apenas necesario multiplicar los ejemplos demostrativos de la importancia primordial de la doctrina de Paticca Samuppada tomados del Pali Tipitaka. La doctrina de la Madhyamikavada 9 de Sunyata 10 es simplemente una versión dialéctica de la doctrina de Anatta o Paticca Samuppada. Esto se verá claramente cuando entremos un poco más profundo en el sentido de la doctrina filosófica fundamental del Buda. La importancia del principio de la Originación Dependiente (*Surgimiento Condicionado) en las enseñanzas de la escuela Vijnanavada o Yogacara 11 del Budismo, está suficientemente demostrado por el hecho de que al comienzo de su enciclopédico trabajo filosófico el Tattvasangraha Santarakshita (705-762 C.E.), cofundador con Padmasambhava del Budismo Tántrico en el Tíbet, y uno de los más brillantes ornamentos de la gran Universidad de Nalanda 12, no solamente saluda al Buda como el maestro de la doctrina de la Originación Dependiente sino que hace de la doctrina el vehículo, tanto para examinar todas las otras escuelas de la filosofía Indú como su exposición de las doctrinas de la escuela Vijnanavada del Budismo Mahayana al cual el pertenece. De esta manera; anunciando esta doctrina como el principio básico de la filosofía Budista, Santarakshita ha simplemente bosquejado la visión de todos los pensadores Budistas desde el tiempo desde el Buda mismo hasta sus propios días.

La doctrina negativa de Anatta enseña que todos los fenómenos de la existencia sean los que sean no tienen naturaleza propia o substancialidad y que por lo tanto son caracteristicamente condicionados o contingentes. Cualquier cosa depende para existir de otras cosas y así sucesivamente hasta que todos los hilos de la existencia - físicos, mentales, morales y espirituales- están trabados juntos en un solo interrelacionado, interconectado, interdependiente tejido. Nada está apartado o único, nada está aislado, nada está separado.Una flor florece en dependencia de todo el universo, y el universo existe en dependencia de la flor. En las palabras de Shelley:

"Nada en el mundo es único,

Todas las cosas por una ley divina

En uno u otro ser se unen..."
La transición desde la doctrina de Anatta la cual constituye el aspecto negativo de Paticca Samuppada, a la doctrina del Flujo universal o Devenir 13 que es su expresión positiva, es quizás hecha de la mejor manera señalando que es imposible, en un universo en el cual cada parte existe solo en dependencia de toda otra parte, que una cosa se encuentre en un estado de flujo o devenir sin que otra cosa esté en el mismo momento en tal estado.Si un estado fuera estático y sin cambio, todos los otros fenómenos estarían estáticos y sin cambio también. La afirmación de que el universo es inmutable que es lo que William James llamaría un "universo - bloque"; o la creencia que la Realidad es de alguna manera estática, es por lo tanto desmentida por el descubrimiento de tan solo un fenómeno en estado de flujo o devenir. Este descubrimiento es por supuesto uno que se hace diariamente en la experiencia empírica.
La posición de que la Realidad es permanente y sin cambio y que solo en apariencia cambia es lógicamente insoportable y resulta últimamente en un dualismo entre el mundo de las apariencias y el mundo de la Realidad, el cual puede ser sobrepasado solamente negando la existencia del mundo de las apariencias enteramente. Esta negación fue efectivamente hecha por Parmenides más tarde en Grecia, y por Gaudapada y Sankara en la India. La consecuencia lógica de tal posición es la teoría Maya la cual en lugar de resolver la dificultad, ayuda a empeorarla. Pues es imposible explicar como lo irreal se origina de lo real, lo imperfecto de lo perfecto, lo dinámico de lo estático, Maya de Brahman, sin admitir que lo primero estaba presente potencialmente en lo último, lo que es equivalente a admitir que la Realidad es parcialmente irreal, parcialmente imperfecta, etc. Aún si se niega el origen de Maya en Brahman, como el Ajatavada de Gaudapada hace, no es suficiente para resolver el problema, ya que no puede explicar porqué, suponiendo que Maya no se origina, sin embargo ella aparenta ser originando. Y si Maya sostiene que existe o aparece como existente, pero no originada de Brahman, el resultado es simplemente una duplicación del viejo Sankhyan Purusha - Prakriti dualismo con todas las perplejidades que trae consigo. Estas y numerosas otras dificultades que están envueltas en afirmaciones tan falaces como "Cambia en apariencia pero no en Realidad" pueden ser evitadas solo viendo la totalidad de la Realidad como un único y grande Devenir, el cual no es simplemente la totalidad agregada sino la unidad concreta de todos los devenires "individuales".

Así como la doctrina del Buda de Paticca Samuppada es, hablando históricamente, una protesta contra la concepción estática de Atman - Brahman de ciertos pensadores Upanishadicos, la doctrina Heracliteana de "Todo fluye" (Pantarhein) es una protesta contra el Ser abstracto de los filósofos Eléaticos. No es entonces sorprendente encontrar que las enseñanzas del gran filósofo de Efeso sirvan igualmente bien para exponer por lo menos una parte de las enseñanzas de su aún más grande contemporáneo hindú. El Prof. W.T. Stace escribe:
"No solamente las cosas cambian de momento a momento. Aún más en uno y el mismo momento ellas son y no son las mismas. No es solamente que una cosa primero es y un momento después no es, ella es y no es al mismo tiempo. El de una vez de "es" y "no es" es el significado de Devenir. Entenderemos esto mejor si lo contrastamos con el principio Eleático. Los Eleáticos describían todas las cosas bajo dos conceptos Ser y No Ser. Ser tiene, para ellos, toda la verdad toda la realidad. No Ser es en totalidad falso e ilusorio. Para Heraclito los dos, Ser y No-Ser son igualmente reales. El uno es tan verdadero como el otro. Los dos son verdad, pues los dos son idénticos. El Devenir es la identidad del Ser y No-Ser. El Devenir tiene solo dos formas, a saber, el surgimiento de las cosas y su desaparición, su comienzo y su fin, su origen y su fallecimiento. Quizás usted puede pensar que esto no es correcto, que existen otras formas de cambio junto con el origen y el fallecimiento. Un hombre nace. Este es su origen. El muere. Este es su fallecimiento. Entre su nacimiento y su muerte hay cambios intermedios. Se hace más grande, más viejo, más sabio o más tonto, su pelo se pone gris. De la misma manera la hoja de un árbol no solamente viene a ser y deja de ser. Ella cambia su contorno, su forma, su color. De verde claro pasa a verde oscuro, y de verde oscuro a amarillo. Pero no hay en esto después de todo, nada excepto originación y fallecimiento, no de la cosa misma pero si de sus cualidades. El cambio de verde a amarillo es el fallecimiento del color verde, y la aparición del color amarillo. Surgimiento es el paso del No Ser al Ser. Fallecimiento es el pasaje del Ser al No Ser. Devenir entonces tiene en él solamente los dos factores y Ser y No Ser y su significado es el paso del uno al otro. Pero este paso no significa para Heraclito que un momento hay Ser y en el otro No Ser. Significa que Ser y No Ser están en cada cosa en uno y el mismo momento. Ser es No Ser. El Ser tiene al No Ser en el". Ref4
Ambos Heraclito y el Buda son capaces, en contraste con los Eleáticos y Advaitistas, de considerar la totalidad de la existencia como gobernada por un principio, el principio del Devenir, y como ellos consideraban los eventos como intrinsicamente dinámicos no fue para ellos necesario violar la unidad de su concepción introduciendo algún principio secundario con el fin de dar cuenta del origen del movimiento, cambio o devenir. La existencia y el Devenir son términos convertibles. Existir significa Devenir.
Que el Buda no solo fue un filósofo sino que además un filósofo crítico es demostrado por la forma magistral en que manejó los variados sofismos de su época. Es fácil declarar que nuestro oponente está equivocado; pero es difícil señalar no solamente donde y porqué lo está. Es más difícil aún hacer una clasificación científica no solo de todos los existentes y de todos los posibles puntos de vista filosóficos de acuerdo a un único esquema de principios. Lo más difícil de todo es deducir tal principio a partir de su propio credo. El Buda hizo todas estas cosas. En el Brahmajala Sutta del Digha Nikaya ha clasificado sesenta y dos escuelas de filósofos en dos grupos, el primero compuesto por aquellos que mantienen la doctrina del Eternalismo (Sassatavada), el segundo compuesto por aquellos que mantienen la doctrina del Aniquilamiento (Ucchevada). Un momento de reflexión mostrará que el primer grupo de doctrinas identifica la Realidad con el Ser abstracto, mientras que el segundo grupo la identifica con el no menos abstracto No-Ser. El Buda y Heraclito, por otra parte, la identifican con el Devenir, que es la concreta unidad en el momento del Ser y el No-Ser. Los sesenta y dos enfoques de esta manera clasificados son en consecuencia, todas, unilaterales y por lo tanto mutuamente antagónicos. Ellos solo ven una posición de la Verdad, y entonces sus autores no son filósofos en el sentido de la definición de Platón. O al menos no filósofos exitosos. Pero la doctrina del Buda de la Realidad como Devenir le permitió tomar una mirada sinóptica profunda de la existencia y en consecuencia proponer un sistema de pensamiento que es verdaderamente filosófico. La escuela Madhyamika del Budismo desarrollado es llamada de esta manera por sus seguidores simplemente porque su doctrina de Sunyata sigue el camino medio entre las dos visiones extremas del Eternalismo y el Aniquilacionismo.
La hermosa parábola de los hombres ciegos y el elefante, debida a Buda, es destinada a ilustrar no la popular pero indolente doctrina de que todas las religiones y filosofías significan lo mismo, sino el esencialmente synóptico carácter del pensamiento del Buda en comparación con los unilaterales y mutuamente contradictorias exposiciones de los sectarios no-iluminados. Ref 5 Así como el Rey, en la parábola, fue no sólo capaz de ver que los hombres ciegos tenían en parte razón y en parte estaban equivocados, sino que también fue capaz de ver porqué esto era así y en que medida, el Buda fue no solo capaz de declarar que los pensadores sectarios estaban parcialmente ciertos y parcialmente inciertos en sus conclusiones, sino también fue capaz de indicar además la fuente y la extensión de sus errores. Puede entonces designársele con justicia como el primer filósofo crítico en la historia del pensamiento humano.
Como la filosofía del Buda iguala a la Realidad con el Devenir debemos concluir que todo lo que es real también deviene. Esto plantea el problema de si el Bien Supremo al que apunta la religión es algo que deviene o, más precisamente si es un devenir. El mismo problema se establece en términos Budistas como: ¿Paticca Samuppada incluye el Nibbana? La pregunta es importante, pues de la naturaleza de la respuesta depende la posición del Budismo como filosofía. Mucha gente, aún aquellos que fueron creados bajo la influencia benéfica de la tradición Budista y que se declaran sus seguidores pueden encontrarse indecisos antes de dar una respuesta a esta pregunta. Algunos pueden incluso pensar que la concepción del Nibbana como devenir es una pura contradicción en los términos. Sin embargo el Buda ha sin duda identificado la Realidad con el Devenir y la aseveración de que el Devenir no incluye al Nibbana significa, por lo tanto, o que el Nibbana no es Real, lo cual es imposible o que el Devenir no contiene la totalidad de la Realidad, lo que implica que el Buda no fue un filósofo, ya que no vio la existencia como una totalidad y fue por lo tanto incapaz de establecer algo acerca de ella como tal. La aceptación de la última alternativa nos llevaría a creer que el Buda fue como uno de los sectarios unilaterales de su propia parábola. El Budismo entonces no tendría ningún basamento filosófico. Todo el edificio de la religión estaría en un peligro inminente de colapso. Afortunadamente la pregunta ya ha sido hecha y respondida por un gran académico quién es al mismo tiempo, sin duda, el más brillante pensador Budista de la India moderna, el fallecido Dr. Beni Madhab Barua. En su conferencia de la fundación Donna Alpine Ratnayake, acerca del Budismo como Religión personal, el Dr Barua se pregunta "... si o no, el perdurable orden de la vida cósmica, que es expresado por la concepción del Buda de la génesis casual, es una realidad totalmente inclusiva. Si es así, ¿incluye o no incluye al Nirvana? Si excluye al Nirvana o algún otro elemento de la experiencia, material, mental, moral o espiritual, no puede ser una realidad totalmente inclusiva. Más, si no es totalmente inclusiva no se merece para nada el nombre de realidad. Para ser realidad debe ser no solo el hecho pero la totalidad del hecho, conocido o por conocer, actual o potencial." Ref 6 Habiendo establecido el problema con tal fuerza y claridad el conferencista va hasta señalar que el crea un acertijo y una dificultad en la religión personal del Buda, y divide a los maestros Budistas en dos bien definidas y antagónicas escuelas de opinión, una de las cuales sostiene que como el Nibbana representa el contraproceso de finalización está lógicamente excluido del Paticca Samuppada el cual representa el Devenir. El Dr Barua añade que el gran académico Theravada Buddhaghosa discutió y trató de mantener, basado en textos u otras fuentes, que tanto el proceso del Devenir como el contraproceso de finalización están comprendidos en la ley de Patica Samuppada formulada por el Buda. Pero observa que Buddhaghosa no asió la dificultad lógica de la metafísica envuelta en la materia y asevera que para hacer justicia a lo que el considera son los dos puntos centrales en la religión personal del Buda, a saber, Paticca Samuppada y Nibbana, debemos ser absolutamente claros respecto a la relación lógica entre ellos.

"La más bienvenida luz en este punto, nos llega de la intelectualmente dotada, hermana Dhammadinna quien fue uno de los primeros Budistas y cuya manera de considerar el problema fue correctamente aprobada y respaldada por el Buda con la acotación de que el no tenía nada más que agregar. Como es interpretado por ella, la concepción del Buda de la Génesis Condicionada admite dos diferentes tendencias de las cosas en la totalidad de la realidad. En una de ellas la reacción (patibhaga) se produce en un orden cíclico entre dos opuestos (paccanikas), tales como placer y dolor (sukha - dukkha), virtud y vicio (punnapapa), bueno y maligno (Kusala - akusala). Esto es llamado apropiadamente por Buddhaghosa como visabhaga-patibhagas. En el otro la reacción se produce en un orden progresivo entre dos contrapartes o complementos o entre dos cosas del mismo género; el factor que sucede aumenta el efecto del precedente. Esto es lo que Buddhaghosa llama sadisapatibhaga. Por el término "mundo", como distinguiéndose de Nirvana, representa la otra tendencia en la Génesis Condicionada en la cual el curso de la reacción se despliega de fuerza a fuerza, de bien a más bien, y de esto a aún un mayor bien, de placer a contento, de contento a felicidad a bienaventuranza, de bienaventuranza a beatitud, del conocimiento intuitivo (vijja) al sentimiento de liberación (vimutti), de este a la maestría de su ser (vasibhava) o autoconciencia como la adquisición de un estado libre y de allí al goce completo del Nirvana. En respuesta a la pregunta que sigue como reacción al Nirvana Dhammadinna dice sabiamente que el Nirvana fue generalmente considerado como el estado final del proceso, con el fin de evitar el infinito regreso con el objetivo, en su propio lenguaje del Pariyantagahanam. Pero ella no falló al señalar que aún si hay una reacción más ella también se produce en la misma tendencia y cualquier cosa que se siga pertenezca al Nirvana y por lo tanto compartirá su naturaleza" Ref 7
Esta explicación parece ser la correcta. Trazando la conexión lógica entre Samsara 14 y Nibbana, ella justifica la doctrina de que la Realidad es Devenir y por lo tanto establece al Budismo en una sólida base filosófica. Su corrección es además confirmada por la historia del desarrollo de las escuelas del Budismo Mahayana. Que toda la Realidad todo-Comprensiva que aparece en el Budismo original del fundador como Paticca Samuppada es más tarde denominada; como Sunyata por Nagarjuna y los Madhyamikavadines, como Vijñana 15 por Asanga, Vasubandhu y los Vijñanavadines, y como Alayavijñana 16 por Asvaghosha y sus seguidores. Certifica la continuidad y unidad fundamental de todas las escuelas de la Filosofía Budista. La diferencia entre ellas es en gran medida una de método y aproximación más que una diferencia en credo. Solamente a la luz de esta convicción es posible mirar el desarrollo de la filosofía Budista como un proceso inteligible de crecimiento orgánico en lugar de una confusa sucesión de doctrinas en conflicto y de credos mutuamente excluyentes. La continuidad del pensamiento Budista a través de los años es ejemplificado aún más cuando pasamos de las consideraciones de Nagarjuna, Vasubandhu y Asvaghosha, sobre la naturaleza de la realidad a sus consideraciones sobre la conexión lógica entre las dos tendencias; pues aquí también ellos siguen fielmente pero inteligentemente las huellas del Buddha y Dhammadinna.
En la filosofía Madhyamika de Nagarjuna acerca de la Realidad = Devenir = Pratiya-Samutpada = Sunyata, el Sastra Madhyamika dice, de acuerdo a la interpretación de Kumarajiva, "Es debido a Sunyata o lo irrestringido que todo se vuelve posible, sin él, nada en este mundo es posible". Ref 8 Aryadeva, comentando acerca de este Karika señala "Es debido a la absoluta irrestringibilidad que la actividad, en orden regular (siguiendo la ley de regularidad, y de causa y efecto), de todas las cosas (dharmas) mundanas y supramundanas es posible. Si el (noumenon) es de otra manera entonces tal actividad sería imposible "Esto es lo que la escuela Madhyamika llama Asamskrita-sunyata (vacío de lo incompuesto), y se corresponde con lo que Buddhaghosa llama Sadisa-patibhaga o "reacción en un orden progresivo entre dos contrapartes o complementos o entre dos cosas del mismo género el término siguiente aumentando el efecto del precedente . El Sastra Madhyamika también dice "Lo que ha sido producido por causas y condiciones decimos de el que es "Siempre-Cambiante"; es un nombre conveniente, y podría llamársele también el "camino-medio". No existe un dharma 17 que no sea producido por causas y condiciones. Por lo tanto ningún dharma existe que pueda ser llamado no siempre-cambiante o asunya". Aryadeva expone que este verso significa "Digo que cualquier cosa que sea producida por causa y condiciones es Sunyata o siempre-cambiante porque cualquiera sea el resultado de la unión de varias causas y condiciones está limitado por la ley de la causalidad. Entonces aquellos que están desprovistos de cualquier particularidad o Svabhava son Sunyata" Esto es lo que Nagarjuna y sus discípulos llaman Samskrita-sunyata (vacío de lo compuesto) y se corresponde con lo que Buddhaghosa llama Visabhaga- patibhagas o reacción en un orden cíclico entre opuestos. Yamakami Sogen, de cuyo invaluable trabajo Systems of Buddhistic Thought Ref 9 han sido tomadas todas las acotaciones señaladas, observa que "La concepción de Sunyata en la filosofía Madhyamika va más allá en su desarrollo que los puntos de vista de Samskrita y Asamskrita 18 pues estos son términos relativos como señala el gran Nagarjuna en su Dvadasa-nikaya-sastra un trabajo fundamental de esta escuela. "Los dos dharmas de Samskrita y Asamskrita tienen una existencia relativa. Todas las cosas son Sunyata. La verdad trascendental no puede ser expresada por ninguno de estos términos es técnicamente llamada Alambana Sunyata". Ref10 Podemos, entonces decir que Devenir = (Alambana) Sunyata, "devenir cíclico" = Samskrita-Sunyata y "devenir progresivo" = Asamskrita- sunyata. Esta triple ecuación demuestra la unidad substancial del pensamiento de Nagarjuna con el pensamiento del Buda y Dhammadinna.
Si el punto de vista de la filosofía Madhyamika es metafísico y su método dialéctico, el punto de vista de la filosofía Vijnanavada puede decirse es epistemológico y su método psicológico (de donde la denominación alternativa de Yogacara que se da en esta escuela). No hay sin embargo divergencias fundamentales de ninguna clase en la doctrina entre las dos escuelas. Aquello que, desde el especial punto de vista adoptado por Nagarjuna y sus seguidores aparece como Sunyata, desde el adoptado por los hermanos Asanga y Vasubandhu y sus seguidores, como Mano, Citta o Vijnana (cada uno de estos términos tiene tanto una extensión particular como una universal en su sistema). La filiación de esta aproximación pan-psíquica es considerada por algunos el famoso primer verso del Dhammapada (manopubbangama dhamma, etc.) así como otros, menos conocidos pasajes del Canon Pali. Respecto a este Mano, Citta o Vijanana, la versión china del Mahayana-sutra-alankara-sastra Ref 11 dice "Cittam tiene un doble reflujo. Gustar la codicia y símiles es el otro conjunto de reflejos, gustar la fe y símiles es el otro conjunto de reflejos. El moral y el inmoral dharma no existe aparte de él (es decir Cittam)" Ref 12 Yamakami Sogen continua explicando que el placer y la pena, la buena y mala conducta, la ignorancia y la iluminación, son simplemente la actualización de semillas potencialmente guardadas en el Alaya Vijnana o conciencia-deposito. Estas semillas son las de la corrupción (sasrava-bija) y las de la pureza (anasrava-bija). La primera, dice, comprende los dos primeros principios de las "Cuatro nobles verdades", es decir, Dukkha-Satya y Samudaya- satya, en tanto que la ultima representa las dos últimas verdades, a saber, Nirodha-Satya y Marga-satya. Estas a su vez se igualan a Pravritti o circulación exterior dharmas y Nivritti o circulación-interior dharmas respectivamente. Yamakami Sogen sintetiza la posición de esta escuela con las palabras "Vemos entonces que, en la Alaya-Vijnana está almacenada una semilla doble de la cual brotan Samsara y Nirvana". Ref 13 De igual modo, Dr. Beni Madhab Barua dice "Si ésta es la interpretación correcta de la posición filosófica del Génesis Causal del Buda, se puede demostrar de forma consistente que Samsara y Nirvana son ambos posibilidades en una y la misma realidad ". Ref 14

La posición de Asvaghosha y su escuela quedará suficientemente ilustrada por las siguientes dos anotaciones. En ambas la palabra Citta ha sido desafortunadamente traducida por medio del término "alma" 19 el cual conduce a confusiones ya que su connotación es totalmente no Budista. El Dr. S.N. Dasgupta dice "El consideraba que en el alma deben distinguirse dos aspectos el de la asiedad (bhutatathata) y el del ciclo de nacimiento y muerte (Samsara). El alma como vida y muerte (Samsara) viene del matriz del Tathagata (Tathagatagarbha), la realidad última. Pero lo inmortal y lo mortal coinciden el uno con el otro. Aunque no son idénticos no son duales tampoco. Así, cuando el alma absoluta asume un aspecto relativo por afirmación de su ser es llamada en Todo-conservadora mente (alayavijñana). Ella abarca dos principios (1) iluminación (2) no-iluminación". Ref.15 La equivalencia de estos textos con aquellos usados por Buddha y Dhammadinna de una parte, y aquellos empleados por Nagarjuna, Asanga, y Vasubandhu de la otra, podrá ser fácilmente comprobada por cualquiera que haya leído atentamente los dos párrafos anteriores. Esto es una ilustración adicional de la "unidad en diversidad" del sublime pensamiento Budista.
Estamos entonces en capacidad de ver la cercana conexión lógica que existe entre la filosofía y la religión, no solamente en el Budismo original del Buda y Dhammadinna sino también en el Budismo desarrollado de Nagarjuna, Asanga, Vasubandhu y Asvaghosha. Las doctrinas religiosas y las prácticas espirituales del Budismo descansan no en el rastrojo de la creencia ciega o en las arenas movedizas de la especulación ociosa, sino en el fundamento adamantino de la verdad filosófica. El budismo como religión está ferozmente enraizado en la filosofía y el Budismo como filosofía se para portando a la religión como su fruto más delicado. Pero debe tenerse en cuenta que esta visión del Budismo como siendo simultáneamente una filosofía y una religión no hubiese sido posible si hubiésemos admitido excluir al Nibbana del proceso de Originación Dependiente; pues tal exclusión hubiese necesariamente degradado Paticca Samuppada de su alto sitio como una Realidad Todo-comprendiendo, a una comparativamente mediocre posición de una mera ley fenomenológica. Esto sería equivalente a admitir; primero que el buda no fue un filósofo, que no tenía o no admitió frente a sus discípulos que tenía una visión synóptica de la existencia como una totalidad, empírica y trascendental, fenomenal y noumenal, y segundo que el Budismo no es una filosofía pero solo una religión y además una religión sin fundamento. Si por otra parte, aceptamos la explicación del Nibbana como meramente representando el contra-proceso de cese dentro de Paticca Samuppada estamos obligados a mirar la totalidad de la vida y la carrera religiosa como un proceso exclusivamente negativo. Tal negativismo extremo, no solo desarmoniza con nuestras más verdaderas necesidades espirituales sino que se encuentra en contracción total con varios pasajes importantes en el Canon Pali, para no decir nada respecto de los innumerables textos Sanskritos, Tibetanos, Chinos y Japoneses del Budismo desarrollado. El único camino que nos saca de la dificultad, el único piso que tenemos para considerar el Budismo tanto como una filosofía como una religión, como un evangelio positivo y no uno negativo, es la visión de la Realidad = Devenir = Paticca-Samuppada , y de que el Samsara y el Nibbana representan respectivamente la tendencia de la interacción entre opuestos y la tendencia de la interacción entre complementos.
"Si tal es la interpretación correcta de posición filosófica del Buda en su Génesis - causal, ambos Samsara y Nirvana, pueden mostrarse consistentemente, están incluidos, ambos como posibilidades en una y la misma realidad. De que esta fue la posición exacta puede manifestarse del hecho de que el modo completo o método de entrenamiento religioso que fue el resultado de la religión personal al Buda estaba basado en la segunda tendencia, la segunda línea de interacción que implica la procesión de lo bueno a lo aún más bueno, de lo saludable a lo aún más saludable. El juego o la lucha en, circulo, de los opuestos se restringe a las esferas Karmicas o no- jhanicas y no-reflexivas, de la conciencia. Akusala la inmoral o insana reacción de la mente, no tiene lugar en las esferas jhanicas o reflexivas de la conciencia y en la experiencia religiosa que admite infinitas graduaciones, aunque para propósitos científicos se reducen a dieciséis o diecisiete estados sucesivos y progresivos en la vida de un aspirante" Ref 1
Esta cita nos permite ver que así como la concepción del Devenir domina al Budismo como filosofía la concepción de la Vía domina al Budismo como religión. Es el gran mérito de la Sra. Rhys Davids el que haya hecho que el Budismo original sea no solo inteligible sino practicable remarcando que el fundador consideró la vida espiritual como un proceso de devenir voluntario; no un proceso de devenir menos, sino devenir más. A ella le gustaría decir, con su pintoresco estilo, que el Buda veía al hombre como viajando de un Más a un Máximo. Pero, como tantos otros cuando atacan una posición extrema, ella se dejó llevar por su entusiasmo al extremo opuesto, y parece haber considerado que la visión de la vida espiritual como devenir menos era totalmente falsa. La verdad reside, como de costumbre lo hace, entre dos extremos. La adolescencia, por ejemplo, no es solamente un proceso de devenir más adulto sino también un proceso de devenir menos niño. Similarmente, la vida espiritual comprende no solamente el crecer de la tendencia Nibbanica del devenir pero sobretodo el menguar de la tendencia Samsarica del devenir. Las dos están de verdad intrinsicamente interrelacionadas, ellas son tan inseparables como el anverso y derecho de una moneda o los dos extremos de una vara. Ellas pueden distinguirse en el pensamiento pero no pueden separarse en la práctica. Pero era tan fuerte, y aún es, lo negativo para los estudiosos de los textos Pali que una exageración de lo afirmativo fue, quizás, necesaria a fin de establecer un justo balance entre ellos.
En el Nidana-Vagga del Sanyutta-Nikaya se encuentra un Sutta que la Sra Rhys Davis refiere como un "oasis" de lo Afirmativo en el árido desierto de lo Negativo. Ref 17 El sutta exhibe claramente la tendencia Nibbanica del Devenir como una reacción en orden progresivo, entre factores que se complementan uno al otro, como esencialmente un proceso de crecimiento positivo en el bien, como un enriquecimiento acumulativo del continuo de la vida humana, en lugar de un nuevo contra-proceso de cesación una simple salida del mal o un empobrecimiento gradual del continuo de la vida humana. En este importante pasaje, quizás el único de esta clase en el Canon Pali, el Buda declara que en dependencia del sufrimiento surge la fe, en dependencia de la fe surge la alegría, en dependencia de la alegría surge el éxtasis, en dependencia del éxtasis surge la serenidad, en dependencia de la serenidad surge la felicidad, en dependencia de la felicidad surge la concentración, en dependencia de la concentración surge el conocimiento y la visión de las cosas como realmente son surge la repulsión, en dependencia de la repulsión surge el desapasionamiento, en dependencia del desapasionamiento surge la liberación, en dependencia de la liberación surge el conocimiento acerca de la extinción de los intoxicantes. Ref 18
El Buda ilustra el proceso de la originación dependiente o asociación causal en la Samsárica y en la Nibbanica tendencia del devenir con un símil gráfico
"Justo como cuando, hermanos, en alguna alta cumbre, la lluvia está cayendo en gruesas gotas, esa agua, moviéndose de acuerdo a la inclinación llena las grietas y barrancos y quebradas y habiéndose estas llenado se llenan los lagos y habiéndose estos llenado se llenan los pequeños ríos, habiéndose llenado estos se llenan los grandes ríos y habiéndose llenado los grandes ríos se llena el mar, el océano - así hermanos hay una asociación causal de las actividades de nombre - y - forma con la consecuencia de la esfera séxtuple de los sentidos con nombre y forma, del contacto con la esfera séxtuple de los sentidos, del sentir con el contacto, del anhelo con el sentir, de la avaricia con el anhelo, del (renovado) devenir con la avaricia, del nacimiento con el (renovado) devenir, del dolor con el nacimiento, de la fe con el dolor, de la alegría con la fe, del éxtasis con la alegría, de la serenidad con el éxtasis, de la felicidad con la serenidad, de la concentración con la felicidad, del conocimiento y visión de las cosas como ellas realmente son con la concentración, de la repulsión con el conocimiento y visión de las cosas como ellas realmente son, del desapasionamiento con la repulsión, de la liberación con el desapasionamiento, del conocimiento acerca de la extinción (de intoxicantes) con la liberación". Ref 19
El Dr Barua dice:
"Dadas estas dos tendencias en el orden del devenir, como fueron descubiertas por Buda, y claramente puestas delante de nosotros como tales, nos toca a nosotros decidir por nosotros mismos cual de ellas recorrer y cual no. Y aquí yace el alcance de la libertad de conciencia. Si el Buda hubiese tenido sólo la visión Heracliteana del cambio que nos compele a girar una y otra vez en el cielo de los opuestos, la gran concepción del camino progresivo de la vida como está trazado por el astamarga, mejor el Dasamarga, el cual emana del Buddha-jnana, habría sido imposible". Ref.20
Los señalamientos anteriores son suficientes para indicar la inseparable conexión entre el Budismo como una filosofía y el Budismo como una religión, y para demostrar la ininterrumpida persistencia de esta concepción en el Budismo original del Buda y el Budismo desarrollado de las grandes escuelas Mahayanas encabezadas por Nagarjuna, Asanga, Vasubandhu y Asvaghosha. Ellas han mostrado además que el Budismo como una religión está basado en la tendencia Nibbanica del devenir, y que no es, por lo tanto, un credo meramente negativo o negador de la vida sino un credo positivo y progresivo que es capaz de satisfacer las más profundas necesidades espirituales del hombre moderno.

martes, 29 de diciembre de 2009

HARI OM...


HARI OM "Hari Om. Mi palabra está enraizada en mi menteMi mente está enraizada en mi palabra;¡Oh, Brahman, revélate a mí!Vosotras, mente y palabra, capacitadmePara alcanzar la verdad que las escrituras enseñan.Que lo que he oído no huya de mí ;Junto el día y la noche en mi estudio,Pienso en la verdad, hablo la verdad,¡Que AQUELLO PROTEJA, Que AQUELLO PROTEJA!El Maestro me protege,¡Proteged al Maestro, Proteged al Maestro !OM, PAZ, PAZ, PAZ.

domingo, 12 de abril de 2009

LA GLANDULA PANCREATICA...


El Páncreas resulta ser parcialmente una Glándula sin conducto. Todos los jugos digestivos del organismo humano se vacían en el duodeno a través del famoso conducto de Wirsung.El gran sabio médico Alemán doctor Arnoldo Krum Heller, profesor de Medicina de la Universidad de Berlín, decía en su curso zodiacal, que la constelación de Virgo influye sobre el vientre, y especialmente sobre los islotes de Langerhans.La insulina es importantísima porque gobierna todo el metabolismo de los hidratos de carbono. La insulina es secretada por esos islotes del Páncreas.Cuándo los islotes del Páncreas no trabajan correctamente entonces viene la Diabetes. La labor principal de los islotes no secretan insulina correctamente, y los del Páncreas es la transformación de los azucares. Cuándo los azucares pasan directamente a la sangre, esa es la diabetes.Con los tratamientos de Insulina la ciencia médica logra controlar la diabetes. Empero ese tratamiento no cura la diabetes. Nosotros hemos conocido muchos pacientes diabéticos que lograron curarse de la diabetes con el famoso té antidiabético. La fórmula de ese té es la siguiente


.Hojas de árbol del aguacate. 30 Gramos.Hojas de Eucalipto. 30 Gramos.Hojas de Nogal. 30 Gramos.Cuézase todo el conjunto entre un litro de agua.Dosis. Tres vasos diarios. Uno antes de cada comida.Tomese por seis meses seguidos.


El tratamiento con insulina no se opone con este te inofensivo.La secreción de las islas de Langerhans pasa directamente a la sangre. Los indostanes dicen que arriba del ombligo se halla el loto de los diez pétalos. Este chacra situado en la región del ombligo, controla el hígado, el estomagó, el páncreas, etc. Dicen los yoguines que el color de este chacra es como el de las nubes cargadas de rayos, centellas y fuego vivo.Los yoguis del Indostán que han logrado desarrollar este chacra del ombligo, pueden permanecer entre el fuego sin quemarse. Los sabios indostanes dicen que en este chacra del ombligo centellea el Tattwa Tejas (Eter ígneo).Los biólogos occidentales dicen que es imposible. Los sabios occidentales debieran viajar al Indostán para investigar esto. Muchos escépticos occidentales que viajaron a la India, vinieron asombrados de ver a esos yoguis permanecer entre el fuego sin quemarse.Los yoguis del Indostán desarrollan este chacra del ombligo con la concentración y la meditación. Se concentran horas enteras en el ombligo. Cuando los hipnotizadores occidentales viajan por todas esas tierras del Indostán, Paquistán, Gran Tartana, Mongolia, China, Tíbet, y ven a todos esos ascetas orientales concentrados mentalmente en el ombligo, suponen que es para auto-hipnotizarse. La realidad es distinta. La realidad es que todos esos místicos se concentran y meditan horas enteras en el chacra de la región del ombligo para desarrollarlo.Nociones Fundamentales de Endocrinologia y Criminologia

Samael Aun Weor

domingo, 9 de noviembre de 2008

Jataka de la liebre sabia...



El Maestro relató este cuento mientras residía en (el monasterio) Jetavana con relación a un donativo de todos los requisitos. [1] Dicen que en Sàvatthì un cierto dueño de casa realizó un donativo de todos los requisitos a la comunidad de monjes presidida por Buddha. Él hizo construir un pabellón en la puerta de su casa e invitó a la comunidad de monjes presidida por Buddha. Los hizo sentar dentro del pabellón en asientos preparados y les ofreció comida deliciosa de diversos gustos. Habiéndolos invitado por siete días seguidos, en el séptimo día donó todos los requisitos para quinientos monjes presididos por Buddha. El Maestro, al finalizar la comida, expresando su gratitud dijo: “Devoto, es apropiado que tú experimentes regocijo y felicidad. Porque esta generosidad pertenece al linaje de los sabios de antaño. Los sabios de antaño, cuando llegaban mendicantes, renunciaban a su vida y daban aun su propia carne”. Y a pedido del devoto relató la historia del pasado.
En el pasado, cuando Brahmadatta reinaba en Baranasi, el Bodhisatta [2] nació como una liebre y vivía en el bosque. A un lado de ese bosque estaba el pie de una montaña, en el otro lado había un río y en el otro lado había un poblado de frontera. También allí vivían sus tres amigos: un mono, un chacal y una nutria. Estos cuatro sabios vivían juntos, obtenían comida en sus respectivos lugares y por la tarde se reunían. La liebre sabia exhortaba a sus tres compañeros con una plática del Dhamma: “Hay que practicar generosidad, observar preceptos y realizar los actos de Uposatha”. [3] Ellos después aceptar su exhortación, se retiraban a sus propias moradas y allí residían. Así pasó el tiempo. Un día el Bodhisatta miró al cielo, vio la luna, comprendió “Mañana es el día de Uposatha” y le dijo a los otros tres: “Mañana es Uposatha, ustedes tres gentes deben observar los preceptos y en el día de Uposatha. Habiéndose establecido en los preceptos, el donativo dado produce gran fruto. Por lo tanto, si viene algún mendicante, deberían dar de su propia comida. Ellos aceptaron diciendo “muy bien” y se retiraron a sus lugares de residencia.
El día siguiente, temprano, la nutria pensando “buscaré comida” salió y fue a la orilla del río. Entonces, un cierto pescador había sacado siete pescados rojos. Después de ensartarlos en un junco, los trajo, hizo un hueco en la arena en la orilla del río, los enterró y continuó pescando río abajo. La nutria percibió el olor a pescado, cavó en la arena, los vio y los sacó. Tres veces anunció: “¿Quién es el dueño?” No viendo al dueño, mordió el extremo del junco con los pescados, los llevó y los guardó en su morada reflexionando en sus preceptos: “Los comeré en el momento apropiado”.
El chacal también salió de su lugar de residencia y buscando comida encontró en la cabaña de un cierto velador de campo dos estacas con carne, una iguana y una jarra de leche cuajada. Tres veces anunció: “¿Quién es el dueño?” No viendo al dueño, colocó en su cuello la cuerda para levantar la jarra de leche cuajada, mordió las dos estacas con carne y la iguana, llevó todo esto y lo guardó en su morada reflexionando en sus preceptos: “Lo comeré en el momento apropiado”.
El mono también salió de su lugar de residencia, entró en el monte, tomó una rama con mangos, la llevó y guardó en su morada reflexionando en sus preceptos: “Los comeré en el momento apropiado”.
El Bodhisatta acostado en su propia morada pensó: “Voy a salir a comer pasto en el momento apropiado. Si alguien viene a pedir, no es posible dar pasto. No tengo ni ajonjolí ni arroz ni nada que dar. Si alguien viene a pedirme, daré la carne de mi propio cuerpo”. En ese momento, por el poder de la virtud del Bodhisatta el trono de piedra de Sakka [4] mostró signo de calor. Sakka, investigando, vio la razón y pensó “investigaré al rey liebre”. Pero primero fue al lugar de residencia de la nutria bajo la apariencia de un brahmán. La nutria sabia dijo: “¿Brahmán, para qué vienes?” “Si puedo obtener algo de comida, observaré Uposatha”. La nutria dijo “muy bien, te daré mi comida” y conversando con él pronunció el primer verso:
Mis siete peces rojos, sacados del agua a tierra firme, esto, brahmán, yo tengo. Después de comerlos, vive en el bosque.
El brahmán dijo “después veré” y fue a ver al chacal. Cuando el chacal preguntó: “¿Para qué vienes?” El brahmán respondió lo mismo. El chacal dijo “muy bien, te daré” y conversando con el brahmán pronunció el segundo verso:
La cena de un cierto velador de campo yo traje, dos estacas de carne, una iguana y una jarra de leche cuajada. Esto, brahmán, yo tengo. Después de comerlos, vive en el bosque.
El brahmán dijo “después veré” y fue a ver al mono. Cuando el mono preguntó: “¿Para qué vienes?” El brahmán respondió lo mismo. El mono dijo “muy bien, te daré” y conversando con el brahmán pronunció el tercer verso:
Mango maduro, agua fresca y una deleitable sombra, esto, brahmán, yo tengo. Después de comerlos, vive en el bosque.
El brahmán dijo “después veré” y fue a ver a la libre sabia. Cuando la liebre preguntó: “¿Para qué vienes?” El brahmán respondió lo mismo. Habiéndolo escuchado, el Bodhisatta se llenó de regocijo y dijo: “Brahmán, haz hecho bien en venir a mi presencia para pedir comida. Hoy, yo daré algo que nunca di antes. Tú porque eres virtuoso no matarás. Va, brahmán, junta madera, prepara un fuego e infórmame. Yo renunciaré a mí mismo y me arrojaré en el medio del fuego. Cuando mi cuerpo este cocido, tú podrás comer mi carne y después observar el Dhamma de los ascetas”. Y conversando con el brahmán pronunció el cuarto verso:
La liebre no tiene ni ajonjolí ni guisantes ni aun arroz. Después de haberme cocido con este fuego, vive en el bosque.
Después de escuchar al Bodhisatta, Sakka preparó una pila de brasas usando sus poderes sobrenaturales y lo informó. El Bodhisatta se levantó de su lecho de hierbas y fue allí. “Si hay insectos en mi piel, que ellos no mueran”, sacudió su cuerpo tres veces y ofreciendo todo su cuerpo se lanzó y descendió en la pila de brasas regocijándose como un cisne real en un lago de lotos. Pero ese fuego no pudo quemar ni siquiera las meras puntas de los cabellos de la piel del Bodhisatta. Fue como entrar en una matriz de hielo. Entonces, se dirigió a Sakka: “Brahmán, el fuego que tú preparaste es muy frío. No pudo ni siquiera quemar las puntas de los cabellos de mi piel. ¿Qué es esto?”. “Liebre sabia, yo no soy un brahmán, soy Sakka. Vine para probarte”. El Bodhisatta pronunció el rugido del león: “Sakka, tú eres el primero. Pero si todo los habitantes del mundo fueran a probar mi generosidad, no encontrarían nunca en mí falta de disposición para dar”.
Entonces, Sakka dijo: “Liebre sabia, que tus virtudes se conozcan por un eón”. Y después de moler la montaña, tomó la esencia y dibujó la forma de la liebre en el disco de la luna. Tomó al Bodhisatta y lo acostó en un lecho de hierbas tiernas en el mismo lugar en ese monte, en ese bosque, y regresó al cielo. Y esos cuatro sabios, en armonía y en paz, observando los preceptos, practicando generosidad y realizando los actos de Uposatha, partieron de acuerdo con sus acciones.
El Maestro después de relatar este discurso del Dhamma reveló las verdades y mostró la conexión de la historia. Al final de las verdades, el dueño de casa donador de todos los requisitos se estableció en la fruición de la entrada en la corriente.
En esa ocasión la nutria era Ànanda, el chacal era Moggallàna, el mono era Sàriputta y la liebre sabia era yo mismo.

lunes, 14 de julio de 2008

LOS MISTERIOS DE LA VIDA Y DE LA MUERTE.


LOS MISTERIOS DE LA VIDA Y DE LA MUERTE
Samael Aun Weor
Voy hablar hoy sobre los misterios de la vida y de la muerte, es este el objetivo claro de esta plática. Vamos hacer una plena diferenciación entre lo que es la Ley del Eterno Retorno de todas las cosas, la Ley de la Trasmigración de las Almas, la Ley de Reencarnación, etc.
Ha llegado el momento de desglosar ampliamente todas estas cosas, a fin de que los estudiantes se mantengan bien informados. Es obvio que lo primero que uno necesita saber en la vida es de donde viene, para donde va y cual es el objeto de la existencia; para que existimos, por que existimos, etc., etc., etc.
Incuestionablemente, si queremos nosotros saber algo sobre el destino que nos aguarda, sobre lo que es la vida en sí, es indispensable, primero que todo, saber que es lo que somos; eso es urgente, inaplazable, impostergable.
El cuerpo físico en sí mismo no es todo. Un cuerpo está formado por órganos, cada órgano está compuesto por células, a su vez cada célula esta compuesta por moléculas e cada molécula por átomos. Si fraccionamos cualquier átomo, liberamos energía. Los átomos en sí mismos se componen de iones, que giran alrededor de los electrones, de protones, de neutrones, etc., etc., etc. Todo eso lo sabe la física nuclear. En última instancia, el cuerpo físico se resume en distintos tipos y subtipos de energía, y eso es interesantísimo.
El mismo pensamiento humano es energía. Del neo-palial en el cerebro salen determinadas ondas que pueden ser sabiamente registradas. Sabemos que los científicos miden las ondas mentales con aparatos muy finos, se las catalogan en forma de micro voltios.
Así pues, en última instancia, nuestro organismo se resume en diversos tipos y subtipos de energía. La llamada materia no es más que energía condensada. Por eso dijo Einstein : E = m.c2 (energía es igual a masa multiplicada por la velocidad de la luz al cuadrado); también afirmó en forma enfática que la masa se transforma en energía y la energía se transforma en masa. Así, en última síntesis, la llamada materia no es más que energía condensada.
El cuerpo físico tiene un fondo vital orgánico. Quiero referirme en forma enfática al Lingan-Sharira de los Teósofos, la condensación bio-termo-electromagnética. Cada átomo del cuerpo vital penetra dentro de cada átomo del cuerpo físico y lo hace vibrar y centellear. El doble vital o cuerpo vital es realmente una especie de doble orgánico.
Si por ejemplo un brazo de ese doble vital se sale del brazo físico, sentimos que la mano se nos «duerme», que el brazo se nos «duerme». Pero al volver ese brazo vital a entrar en el brazo físico, al penetrar cada átomo del cuerpo vital dentro de cada átomo del cuerpo físico, se produce una vibración, como la que se siente cuando se le «duerme» un brazo y quiere «despertarlo» - una especie de «hormiguero».
Si se le sacara definitivamente el cuerpo vital a una persona física y no se le volviese a traer, moriría la persona física.
Así que resulta interesante esto del cuerpo vital. Sin embargo, tal cuerpo no es más que la sección superior del cuerpo físico, es, dijéramos, la parte tetradimensional del cuerpo físico. Los Vedantinos consideran al cuerpo vital y al físico como un todo, como una unidad.
Un poco mas allá de este cuerpo físico, con su asiento vital orgánico, tenemos nosotros al Ego. El Ego es una suma de diversos elementos inhumanos que en nuestro interior cargamos. Es obvio que a tales elementos los denominamos ira, codicia, lujuria, envidia, orgullo, pereza, gula, etc., etc., etc.
Son tantos nuestros defectos, que aunque tuviéramos mil lenguas para hablar y un paladar de acero, no acabaríamos de enumerarlos a todos cabalmente.
Así pues que el Ego no es más que eso. Hay gentes que entronizan al Ego en el corazón, que le hacen un altar y le adoran... Son equivocados sinceros que suponen que el Ego en sí mismo es divinal, y en esto están perfectamente equivocados. Hay quienes dividen al Yo en dos, Yo Superior y Yo Inferior; y quieren que el Yo Superior controle al Yo Inferior. No quieren darse cabal cuenta tales personas de que sección superior y sección inferior de una misma cosa, pues son la misma cosa.
El Yo en sí mismo es tiempo, el Yo en sí mismo es un libro de muchos tomos. En el Yo están todas nuestras aberraciones, todos nuestros defectos, aquello que hace de nosotros verdaderos animales intelectuales en el sentido más completo de la palabra.
Algunos dicen que el Alter Ego es divino, y lo adoran. Es otra forma pues de buscar escapatorias para salvar al Yo, para minimizarlo. El Yo es el Yo, y eso es todo.
La muerte en sí misma, realmente, es una resta de quebrados. Terminada la operación matemática, lo único que continúa son los valores. Estos valores son positivos y negativos también. Los hay buenos y malos. La eternidad se los traga, los devora. En la luz astral los valores se atraen y repelen de acuerdo con las leyes de imantación universal.
Los valores son los mismos elementos inhumanos que constituyen el Ego. Estos elementos a veces chocan entre sí, o simplemente se atraen o repelen.
La muerte es el regreso al punto original de partida. Un hombre es lo que es su vida; si un hombre no trabaja su propia vida, si no trata de modificarla, está perdiendo el tiempo miserablemente. Un hombre no es más que esto, lo que es su vida. Nosotros debemos trabajar nuestra propia vida, para hacer de ella una obra maestra.
La vida es como una película; cuando termina la película, nos la llevamos para la eternidad. En la eternidad, revivimos nuestra propia vida que acaba de pasar. Durante los primeros días el desencarnado, el difunto, suele ir a la casa donde murió, y hasta habita en ella. Si murió por ejemplo a los ochenta años, seguirá viendo sus nietos, sentándose a la mesa, etc. Es decir, el Ego está perfectamente convencido de que aún esta vivo y no hay nada en la vida que logre convencerlo de lo contrario.
Para el Ego, nada ha cambiado, desgraciadamente. Él ve la vida como siempre. Sentado por ejemplo ante la mesa del comedor, pedirá sus alimentos acostumbrados. Obviamente, no lo verán sus dolientes, pero en el subconsciente si, responderán. En su subconsciente, pondrán a la mesa los indicados alimentos.
Es obvio que no van a poner alimentos físicos, eso seria imposible, pero sí pondrán formas mentales, muy similares a los alimentos que el difunto acostumbraba a consumir.
El desencarnado puede ver un velorio, pero jamás supondría que ese velorio tenga algo que ver con él. Piensa que el velorio corresponde a alguien que murió, a otra persona, más nunca creería que correspondería a él. Él se siente tan vivo, que ni remotamente sospecha su defunción.
Sale a la calle y verá las calles tan absolutamente iguales, que nada podría hacerlo pensar que ha sucedido algo. Si va a una iglesia, verá allí el cura diciendo misa, asistirá al rito y muy tranquilo saldrá de la iglesia perfectamente convencido de que está vivo. Nada podría hacerlo pensar que está muerto. Aún más, si alguien le hiciese tamaña afirmación, él sonreiría escéptico, incrédulo, no aceptaría la afirmación que se le hiciese.
El difunto tiene que revivir en el mundo astral toda la existencia que acaba de pasar. Pero la revive de una forma muy natural y a través del tiempo. El difunto, identificado con la misma, en la verdad saborea cada una de las edades de la vida que terminó.
Si era de ochenta años, por ejemplo, por algún tiempo seguirá acariciando sus nietos, sentándose a la mesa, acostándose en su consabida cama, etc. Pero a medida en que va pasando el tiempo, él va adaptándose a otras circunstancias de su propia existencia. Pronto se verá viviendo a la edad de los 79 años, de los 77, 60, etc. Y si vivió en otra casa a la edad de 60 años, se verá viviendo en aquella otra casa, y dirá lo mismo que dijo, y hasta asumirá el mismo aspecto psicológico que tenía a los 60 años. Y si a los 50 años vivió en otra ciudad, pues allí se verá, reviviendo en esa otra casa y así sucesivamente al tiempo que su aspecto psicológico, su fisionomía, va transformándose de acuerdo con la edad que tenga que revivir.
A la edad de 20 años, tendrá exactamente la misma fisionomía que tuvo cuando era de 20 años, y a la edad de 10 años se verá hecho un niño... Y cuando llegue el instante pues en que haya terminado de revisar su existencia pasada, su vida toda quedará reducida a sumas y restas de operaciones matemáticas. Eso es muy útil para la Conciencia.
En estas condiciones el difunto tendrá prácticamente que presentarse ante los tribunales de la Justicia Objetiva, o de la Justicia Celestial. Tales tribunales son perfectamente distintos a los de la justicia subjetiva o terrenal. En los tribunales de la Justicia Objetiva solo reina de verdad la ley y la misericordia, porque es obvio que al lado de la justicia siempre está la misericordia.
Tres caminos se abren ante el difunto:
• Unas vacaciones en los mundos superiores para gentes que lo merecen.
• Retornar en forma mediata o inmediata a una nueva matriz.
• Descender a los mundos infiernos hasta la Muerte Segunda de que habla el Apocalipsis de San Juan y el Evangelio del Cristo.
Obviamente, quienes logran el ascenso a los mundos superiores, pasan por una temporada de gran felicidad.
Normalmente el Alma, o Conciencia, se encuentra embotellada entre el Yo de la psicología experimental, entre el Ego que, como ya dije a ustedes, es una suma de diversos elementos inhumanos. Mas sucede que aquellos que suben a los mundos superiores, abandonan al Ego temporalmente. En esos casos el Alma, o Conciencia, o Esencia, o como queramos llamarla, sale de ese calabozo horrible que es el Ego, el Yo, para ascender al famoso Devachan de que nos hablaron los indostanes; una región de felicidad inefable, en el mundo de la mente superior del Universo. Allí se goza de una auténtica felicidad. Allí se encuentran los desencarnados con sus familiares que abandonaron en el tiempo. Encuéntranse con lo que es, dijéramos, el alma de ellos.
Posteriormente, la Conciencia, o Esencia, o Alma, abandona también el mundo de la mente, para entrar en el mundo de las causas naturales. El Mundo Causal es grandioso, maravilloso. En el Mundo Causal resuenan todas las armonías del Universo; allí se siente en verdad las melodías del Infinito. Sucede que en cada planeta hay múltiples sonidos, pero todos ellos entre sí sumados dan una nota síntesis, que es la nota clave del planeta. El conjunto de notas clave de cada mundo resuena maravillosamente en el coral inmenso del espacio estrellado. Esto produce un goce inefable en la Conciencia de todos aquellos que disfrutan la dicha en el Mundo Causal.
También encontramos en el mundo de las causas naturales a los Señores de La Ley, que castigan o premian a los pueblos y a los hombres. Encontramos, en el mundo de las causas naturales, a los verdaderos Hombres, a los Hombres Causales; allí los hallamos, trabajando por la Humanidad.
Encontramos en el mundo de las causas naturales a los Principados, los príncipes de los elementos, del fuego, del aire, de las aguas y de la tierra.
La vida palpita intensivamente en el mundo de las causas naturales, el Mundo Causal es precioso. Un azul profundo, intenso, como el de una noche llena de estrellas, iluminada por la luna, resplandece siempre en el mundo de las causas naturales. No quiero decir que no hayan otros colores, sí los hay, pero el color básico fundamental es el azul intenso, profundo, de una noche luminosa, estrellada.
Quienes viven en esa región, son felices en el sentido más trascendental de la palabra. Pero todo premio a la larga se agota, cualquier recompensa tiene un límite, y llega el instante que el Alma que ha entrado al Mundo Causal debe retornar, regresar, e descenderá lamentablemente para meterse nuevamente dentro del Ego, dentro del Yo de la psicología experimental.
Posteriormente esta clase de Almas vienen a impregnar el huevo fecundado, para formar un nuevo cuerpo físico, se reincorporan en un nuevo cuerpo físico, vuelven al mundo.
Otro es el camino que aguarda a los que descienden a los mundos infiernos. Se trata de gentes que ya cumplieron su tiempo, su ciclo de manifestaciones, o que fueron demasiado perversas. Tales gentes involucionan indubitablemente, dentro de las entrañas de la tierra.
El Dante Allíghieri nos habla, en su Divina Comedia, de los nueve círculos dantescos; y él ve esos nueve círculos dentro del interior de la tierra.
Nuestros antepasados de Anahuac, en la gran Tenochtitlán, hablan claramente del Mictlán, la región infernal, que ellos también ubican en el interior mismo de nuestro globo terrestre. A diferencia pues de algunas otras sectas o religiones, para nuestros antepasados de Anahuac, como hemos visto en sus códices, el paso por el Mictlán es obligatorio, y lo consideran sencillamente como un mundo de probación, donde las almas son probadas. Y si logran pasar por los nueve círculos, incuestionablemente ingresarán al Edén, o sea, al paraíso terrenal.
Para los Sufis mahometanos, el Infierno no es tampoco un lugar de castigo, sino de instrucción para la Conciencia, y de purificación.. Para el Cristianismo, en todos los rincones del mundo, el Infierno es un lugar de castigo y de penas eternas. Sin embargo, el círculo secreto del cristianismo, la parte oculta de la religión cristiana, es diferente.
En la parte oculta de cualquier movimiento cristiano, en la parte íntima o secreta, se encuentra la Gnosis. El Gnosticismo Universal ve el Infierno no como un lugar de penas eternas y sin fin, sino como un lugar de expiación, de purificación y de ilustración a su vez, para la Conciencia.
Obviamente, tiene que haber dolor en los mundos infiernos, puesto que la vida es terriblemente densa dentro del interior de la tierra, sobre todo en el noveno círculo, donde está este núcleo concreto de una materia terriblemente dura; allí se sufre lo indecible... En todo caso, quienes ingresan en la involución sumergida del reino mineral, tarde o temprano deben pasar por eso que se llama, en el Evangelio Cristico, la Muerte Segunda.
No hemos pensado jamás, en el Gnosticismo Universal, al estudiar esa cuestión del Infierno Dantesco, en que no tenga un limite el castigo. Consideramos que Dios, siendo eternamente justo, no podría cobrarle a nadie más de lo que debe, pues toda culpa, por grave que sea, tiene un precio y, pagado su precio, nos parecería absurdo seguir pagando. Aquí mismo, en nuestra justicia terrenal, siendo una justicia perfectamente subjetiva, vemos que si un preso entra en la cárcel, por tal o cual delito, una vez que pagó su delito, se le da la boleta de libertad. Ni las mismas autoridades terrenales aceptarían que un preso continuara en la cárcel después de haber pagado su delito. Se ha dado casos de presos que se acomodan tanto en la prisión, que llegado el día de su salida, no han querido salir. Entonces ha habido que sacarlos a la fuerza.
Así que toda falta, por muy grave que sea, tiene un precio. Si los jueces terrenales saben esto, cuanto más no lo sabría la justicia divinal. Por muy grave que tenga sido el delito o los delitos que alguien haya cometido, pues tiene su precio. Si no fuera así, Dios seria entonces un gran tirano, y bien sabemos nosotros que al lado de la Justicia Divina nunca falta la Misericordia. No podríamos en modo alguno pues cualificar a Dios como tirano, tal proceder seria equivalente a blasfemar, y a nosotros, francamente, no nos gusta la blasfemia.
La Muerte Segunda es pues el limite del castigo, en el infierno dantesco. Que este Infierno se le llame Tartarus en Grecia, o Averno en Roma, o el Avitchi en el Indostán, o el Mictlán, en la antigua Tenochtitlán, importa poco. Cada país, cada religión, cada cultura, ha sabido de la existencia del Infierno, y le ha calificado siempre con algún nombre.
Para los antiguos habitantes de la gran Hesperia, como vemos nosotros al leer la divina Eneida de Virgilio, el poeta de Mantua, el Infierno es la morada de Plutón, la región cavernosa donde Eneas el troyano, encontrara a Dido, aquella reina que se mató por amor, enamorada del mismo, después de haber jurado lealtad a las cenizas de Siqueo.
La Muerte Segunda en sí misma, suele ser muy dolorosa. El Ego siente que se vuelve pedazos, se caen sus brazos y piernas, sufre un desmayo tremendo. Momentos después, la Esencia, o lo que hay de alma metida dentro del Ego, queda libre, ya que el Ego se reduce a polvareda cósmica...
Emancipada la Esencia, asume una hermosísima figura infantil llena de radiante belleza; este es el instante solemne en que los Devas de la naturaleza examinan la Esencia liberada.
Después de haber ellos comprobado hasta la saciedad de que ya no posee ningún elemento subjetivo, infrahumano, le conceden boleta de libertad; otorgan al alma la dicha de la liberación.
Instantes felices son aquellos en que el alma del fallecido penetra por ciertas puertas atómicas que le permiten de inmediato la salida a la luz del sol. Entonces la Esencia ya libre, convertida en elemental de la naturaleza, reinicia una nueva evolución.
Elementales de la Naturaleza, los hay de varias clases. Como autoridades en esta materia, tenemos a Franz Hartmann (es bastante interesante su libro «Los Elementales»), tenemos a Paracelso, el gran médico, Felipe Teophrastus Bombastus de Honnenheim, Aureola Paracelso. En todo caso, los elementales son las conciencias de los elementos, porque bien sabemos que los elementos fuego, aire, agua y tierra, no son algo meramente físico como suponen los ignorantes ilustrados, sino más bien, dijéramos, un vehículo de conciencias sencillas, simples, primigenias, en el sentido más transcendental de la palabra. Así que los elementales son los principios conscientivos de los elementos, en el sentido transcendental o esencial de la palabra, y eso es todo. Ahora bien, continuemos con nuestra explicación.
Obviamente, quienes han pasado por la Muerte Segunda, salen a la superficie del mundo, reinician nuevos procesos evolutivos, que indubitablemente habrán de empezar por el mineral, la piedra, proseguirán por lo vegetal, continuarán con el animal y por último tendrán acceso a la vida humana, o sea, se reconquistará el estado de humano, o humanóide, que otrora se perdiera.
Resulta interesantísimo ver a eses gnomos o pigmeos entre las rocas, parecen pequeños enanitos, con sus grandes ojos y su luenga barba blanca. Obviamente, eso que nosotros decimos, dicho en pleno siglo XX, resulta bastante extraño... Porque la gente se ha vuelto ahora tan complicada, la mente se ha desviado tanto de las sencillas verdades de la Naturaleza, que difícilmente puede aceptar de buena gana estas cosas. Más bien ese tipo de conocimiento lo aceptan las gentes simples y sencillas, aquellos que no tienen complicaciones tantas en el intelecto.
En todo caso, quiero decirles que los elementales minerales, cuando ingresan en la evolución vegetal, se hacen interesantísimos. Cada planta es el cuerpo físico de un elemental vegetal. Esos elementales de las plantas tienen conciencia, son inteligentes, y hay grandes esoteristas que saben manejarlos o manipularlos a voluntad. Resultan bellísimos. Quienes los conocen, pueden por medio de ellos actuar sobre los elementos de la Naturaleza.
Un poco más allá de los elementales vegetales, tenemos a los elementales del reino animal. Indubitablemente, solo los elementales vegetales avanzados tienen derecho a ingresar en organismos animales. Se comienza la evolución en el reino animal por organismos simples, sencillos, pero a medida en que se va evolucionando, se va también complicando la vida, y llega el instante en que el elemental animal puede tomar cuerpos orgánicos muy complejos. Posteriormente, se reconquista el estado humano que otrora se perdiera.
Al llegar a este estadio, se le asigna a los elementales, a la Esencia, a la Conciencia, o Alma, o como ustedes quieran definir, ciento y ocho vidas nuevamente, para su Auto-realización íntima. Si durante las nuevas 108 vidas no se consigue la Auto-realización íntima del Ser, prosigue la rueda de la vida girando... Entonces se desciende nuevamente entre las entrañas del reino mineral, con el propósito de eliminar de la Esencia los elementos indeseables que de una u otra forma se adhirieron a la psiquis. Y se repite el mismo proceso... Conclusión: la rueda gira 3000 veces.
Si en 3000 ciclos de 108 vidas cada uno, no se auto-realizan las Esencias, toda puerta se cierra, y la Esencia misma, convertida simplemente en un elemental inocente, se sumerge entre el seno de la Gran Realidad, es decir, entre el gran Alaya del Universo, entre el Espíritu Universal de vida o Parabrahatman, como le denominan los indostanes, la Gran Realidad.
Esta es la vida pues de los que descienden al interior de la tierra después de la muerte. Vemos pues que después de la desencarnación, unos suben a los mundos superiores para unas vacaciones, otros descienden entre las entrañas de la tierra, hay otros que retornan en forma mediata o inmediata, se reincorporan, vuelven para repetir su existencia aquí en este mundo.
Mientras uno tenga que retornar o regresar, tiene que repetir su propia vida. Ya vimos que la muerte es el regreso al punto de partida original. Ya les expliqué también que, después de la muerte, en la eternidad, en la luz astral, tenemos que revivir la vida que acaba de pasar; ahora les diré que al volver, al retornar, al regresar, tenemos que repetir nuevamente, sobre el tapete de la existencia, toda nuestra misma vida.
En el primer caso, mencioné únicamente la Ley de la Transmigración de las Almas; que aquellos que cumplían el ciclo de 108 existencias, que les tocaba descender entre las entrañas del mundo y posteriormente, muerto el Ego, volverían a evolucionar desde el mineral hasta el hombre. Esta es la Doctrina de la Trasmigración.
Ahora estoy hablando de la Doctrina del Eterno Retorno de todas las cosas, junto con esa otra ley, la Ley de Recurrencia. Si uno, en vez de descender entre las entrañas del mundo, retorna en forma mediata o inmediata aquí al mundo, es obvio que tendrá que repetir, sobre el tapete de la existencia, su misma vida, la vida que finalizó.
Ustedes me dirán que eso es demasiado aburridor, todos estamos aquí repitiendo lo que hicimos en la pasada existencia, en el pasado retorno. Sí, es tremendamente aburridor, pero los culpables somos nosotros mismos porque, como ya les he dicho, un hombre es lo que es su vida. Si nosotros no modificamos la vida, tendremos que estar repitiéndola incesantemente.
Desencarnamos y volvemos a tomar cuerpo. ¿Para qué? Para repetir lo mismo. Y volvemos a desencarnar y a tomar cuerpo, para repetir lo mismo, hasta que llega el día en que tenemos que ir con nuestra «música» a otra parte. Tendremos que descender entre las entrañas del mundo, hasta la Muerte Segunda.
Pero uno puede evitar esta repetición. Tal repetición es lo que se conoce como la Ley de Recurrencia, todo vuelve a ocurrir tal como sucedió. Pero ¿por qué?, dirán ustedes, ¿por que tiene que repetirse lo mismo? Bueno, esto merece una explicación.
Ante todo, quiero que sepan que el Yo no es algo autónomo, auto-consciente o individual; ciertamente, el Yo es una suma de «yoes», en plural. La psicología común y corriente, la psicología oficial, piensa en el Yo como una totalidad. Nosotros pensamos en el Yo como una suma de yoes. Porque uno es el yo de la ira, otro es el yo de la codicia, otro es el yo de la lujuria, otro es el yo de la envidia, otro es el yo de la pereza, otro es el yo de la gula; son distintos yoes, no hay un solo Yo, sino varios yoes dentro de nuestro organismo.
Es obvio que la pluralidad del Yo sirve de fundamento pues a la Doctrina de los Muchos, tal como es enseñada en el Tíbet Oriental. En apoyo de la Doctrina de los Muchos está el Gran Kabir Jesús. Dicen que El sacó del cuerpo de María Magdalena siete demonios, no hay duda de que se trata de los siete pecados capitales: ira, codicia, lujuria, envidia, orgullo, pereza, gula. Cada uno de esos siete es cabeza de legión y, como ya les dice, aunque tuviéramos mil lenguas para hablar y paladar de acero, no alcanzaríamos a enumerar todos nuestros defectos cabalmente.
Cada defecto es un yo en sí mismo. Así tenemos a muchos yoes-defectos. Si calificamos a tales yoes-defectos de demonios, pues no estaremos equivocados. En el Evangelio Crístico, se le pregunta a poseso por su nombre verdadero y el contesta: «soy legión, mi verdadero nombre es legión».
Así, cada uno de nosotros en el fondo es legión, y cada yo-demonio de la legión quiere controlar el cerebro, quiere controlar los siete centros principales de la máquina orgánica, quiere descollar, subir, llegar al tope de la escalera, hacerse sentir, etc.
Cada yo-demonio es como una persona dentro de nuestro cuerpo. Si decimos que dentro de nuestra personalidad viven muchas personas, no estamos equivocados; en verdad, así es.
Así que la repetición mecánica de los diversos eventos de nuestra pasada existencia, se debe ciertamente a la multiplicidad del Yo.
Vamos a situar casos concretos. Supongamos que en la pasada existencia, a la edad de 30 años, nos peleamos con otro sujeto en la cantina, caso común de la vida. Obviamente, el yo-defecto de la ira fue el personaje principal de la escena. Después de la muerte, este yo-defecto continúa en la eternidad, y en la nueva existencia ese yo-defecto permanece en el fondo de nuestra subconciencia, aguardando que llegue la edad de los 30 años para volver a una cantina; en su interior hay resentimiento, y desea encontrarse al sujeto de aquel evento. A su vez, el otro sujeto que tomó parte de aquel trágico evento cantinero, también tiene su yo, el yo que quiere vengarse, que permanece en el fondo de la subconsciencia, aguardando el momento de entrar en actividad.
Conclusión, al llegar a la edad de los 30 años, el sujeto, o mejor dicho, el yo del sujeto, el yo-ira, el yo que tomó parte de aquel evento trágico, metido en el subconsciente dice: «tengo que encontrarme con aquel»; a su vez, el dice: «tengo que encontrarme con ese»... Y telepáticamente se hablan y se ponen de acuerdo, y al fin se dan telepáticamente cita en alguna cantina. Se encuentran físicamente, personalmente, en la nueva existencia y repiten la escena, tal como sucedió en la pasada existencia.
Todo esto se hace a espaldas de nuestro intelecto, por debajo de nuestro razonamiento. Sencillamente, hemos sido arrastrados a una tragedia, hemos sido llevados inconscientemente a repetir lo mismo.
Ahora, tengamos el caso de que alguien, a la edad de los 30 años en su pasada existencia, tuvo una aventura amorosa, un hombre que tuvo una aventura con una dama. El “Yo” aquel de la aventura continua vivo después de la aventura, y después de la muerte continua vivo en la eternidad. Al regresar, al reincorporarnos en un nuevo organismo, aquel yo de la aventura sigue vivo, aguarda en el fondo del subconsciente, en los repliegues más bien inconscientes de la vida, de la psiquis, el momento de entrar en nueva actividad.
Al llegar a la edad de la aventura pasada, es decir, a los 30 años, dice: «Bueno, este es mi momento. Ahora voy a salir a buscar la dama de mis ensueños...». A su vez, el yo de la dama de sus ensueños, el yo de la aventura, dice lo mismo: «este es mi instante, voy a buscar aquel caballero...» Y, por debajo de la conciencia, los dos yoes arreglan la cita telepáticamente e arrastran cada uno la personalidad; todo eso a espaldas de nuestra inteligencia, a espaldas del ministerio de la intelectualidad. Viene el encuentro y se repite la aventura.
Así que nosotros, en verdad, aunque parezca increíble, no hacemos nada, todo nos sucede, como cuando llueve, como cuando truena.
Un pleito que uno haya tenido en su pasada existencia por bienes terrenales, una casa por ejemplo; el yo de aquel pleito después de la muerte sigue vivo, y en la nueva existencia sigue vivo, escondido entre los repliegues de la mente, aguardando el instante de entrar en actividad. Si el pleito fuera a la edad de 50 años, el aguarda que llegue a los 50 años y dice: «llegó mi momento». Seguro que el otro con quien tuvo el pleito también dice lo mismo, en este mismo instante, y se reencuentran para otro pleito y se repite la escena.
Entonces nosotros ni siquiera tenemos un libre albedrío, todo nos sucede, repito, como cuando llueve o como cuando truena. Hay un pequeño margen de libre albedrío, muy poco. Imaginen ustedes, por un momento, un violín metido dentro de un estuche; hay un margen mínimo para ese violín. Así también es nuestro libre albedrío, casi nulo. Lo que hay es un pequeño margen, casi imperceptible, que se lo sabemos aprovechar, puede suceder que entonces nos transformemos radicalmente y nos liberemos de la Ley de Recurrencia.
Hay que saberlo aprovechar. ¿Como? Pues en la vida práctica tenemos nosotros que volvernos un poquito más auto observadores. Cuando uno acepta que tiene una psicología propia, comienza a observarse a sí mismo, y cuando alguien comienza observarse a sí mismo, comienza también a volverse diferente a todo el mundo. Es en la calle, es en la casa, es en el trabajo, donde nuestros defectos, esos defectos que llevamos escondidos, afloran espontáneamente. Y si estamos alertas y vigilantes como el vigía en época de guerra, entonces los vemos.
Defecto descubierto, debe ser enjuiciado, a través del análisis, de la reflexión, de la meditación íntima del Ser, con el objetivo de comprenderlo. Cuando uno comprende a tal o cual yo-defecto, entonces está debidamente preparado para desintegrarlo atómicamente.
¿Es posible desintegrarlo? Sí, es posible, pero necesitamos de un poder que sea superior a la mente, porque la mente por sí misma no puede alterar fundamentalmente ningún defecto psicológico. Puede rotularlo con distintos nombres, puede pasarlo de un nivel a otro del entendimiento, pude ocultarlo de sí misma o de los demás, puede justificarlo, o condenarlo, etc., pero jamás alterarlo radicalmente.
Necesitamos de un poder que sea superior a la mente, un poder que pueda desintegrar cualquier yo-defecto, ese poder está latente en el fondo de nuestra psiquis, solo es cuestión de conocerlo, para aprenderlo a usar. Tal poder, en el Oriente, en la India, se le denomina Devi Kundalini, la serpiente ígnea de nuestros mágicos poderes. En la gran Tenochtitlán, se le denominaba Tonantzin, entre los alquimistas medioevales recibe el nombre de Stella Maris, la Virgen del Mar. Entre los hebreos, tal poder recibía el nombre de Adónia, entre los cretenses, se le conocía con el nombre de Cibeles. Entre los egipcios, era Isis, Madre Divina, a quien ningún mortal ha levantado el velo. Entre los cristianos, es María, Maya, es decir, Dios Madre. Hemos pensado nosotros muchas veces en Dios como Padre, bien vale la pena pensar en Dios como Madre, como Amor, como Misericordia. Dios Madre habita en el fondo de nuestra psiquis, es decir, está en el Ser. Podría decirles que Dios Madre es una parte de nuestro propio Ser, pero derivado.
Distíngase entre el Ser y el yo. El Ser y el yo son incompatibles, son como agua y aceite, que no pueden mezclarse. El Ser es el Ser, y la razón de Ser del Ser es el mismo Ser. El Ser es lo que es, lo que siempre ha sido y lo que siempre será. Es la vida que palpita en cada átomo, como palpita en cada Sol.
Así, Dios Madre es una variante de nuestro propio Ser, es nuestro propio Ser, pero derivado. Eso significa que cada cual tiene su Madre Divina particular, individual. Kundalini, le dicen los indostanes, y estoy de acuerdo con este término. Considero que nosotros podemos invocar a la Divina Madre Kundalini, en meditación profunda, y suplicarle entonces que desintegre aquel Yo-defecto que hemos comprendido perfectamente, a través de la meditación.
La Divina Madre Kundalini procederá, y lo desintegrará, lo reducirá a polvareda cósmica. Al desintegrarse un defecto, se libera esencia anímica. Dentro de cada Yo-defecto, hay cierto porcentaje de esencia anímica embotellada. Pero si se desintegra un defecto, se libera esencia anímica, y se desintegra dos defectos, pues se libera más esencia anímica, y si se desintegra todos los defectos psicológicos que cargamos en nuestro interior, entonces liberamos totalmente la Conciencia.
Una Conciencia liberada es una Conciencia que despierta, es una Conciencia despierta. Es una Conciencia que podrá ver, oír, tocar y palpar los grandes misterios de la vida y de la muerte. Es una Conciencia que podrá experimentar por sí misma, en forma directa, Eso que es lo Real, Eso que es la Verdad, Eso que está más allá del cuerpo, de los afectos y de la mente.
Cuando a Jesús, El Gran Kabir, Pilatos le preguntara ¿qué es la verdad?», guardó silencio. Y cuando al Buddha Gautama Sakyamuni, el príncipe Siddharta, le hicieron la misma pregunta, dio la espalda y se retiró. La Verdad es lo desconocido de momento en momento, de instante en instante. Solo con la muerte del Ego adviene a nosotros eso que es la Verdad. La Verdad hay que experimentarla, como cuando uno mete el dedo en el alumbre y se quema.
Una teoría, por muy bella que sea, con respecto a la Verdad, no es la Verdad; una opinión, por muy venerable o respetable que sea, con relación a la Verdad, tampoco es la Verdad. Cualquier idea que tengamos con respecto a la Verdad, no es la Verdad, aunque la idea sea muy luminosa. Cualquier tesis que nosotros podamos plantear con relación a la Verdad, tampoco es la Verdad. La Verdad hay que experimentarla, repito, como cuando uno mete el dedo en el alumbre y se quema. Está más allá del cuerpo, de los afectos y de la mente, y la Verdad solo puede ser experimentada en ausencia del Yo Psicológico. Sin haber disuelto el Yo, no es posible la experiencia de lo Real.
El intelecto, por muy brillante que sea, por muy hermosas teorías que posea, no es la Verdad. Como dijera Goethe, en el Fausto: «Toda teoría es gris, solo es verde el árbol de dorados frutos que es la vida».
Así que nosotros necesitamos desintegrar el Ego de la psicología, para liberar la Conciencia, solo así podremos llegar a experimentar la Verdad. Jesús el Cristo dijo: «Conoced la Verdad y ella os hará libres». Nosotros necesitamos experimentarla directamente.
Cuando alguien consigue de verdad destruir el Ego, se libera de la Ley de Recurrencia, hace de su vida una obra maestra, se convierte en un genio, en un Iluminado, en el sentido más completo de la palabra. Cuando alguien libera su Conciencia, obviamente conoce la Verdad. Hay que liberar la Conciencia, y no es posible liberarla si no se disuelve el Yo de la psicología.
Quienes alaban al Yo son ególatras por naturaleza, por instinto. Al Yo lo alaban los mitómanos, porque son mitómanos, al Yo lo alaban los paranoicos, porque son paranoicos, los ególatras, porque son ególatras.
La vida sobre la faz de la Tierra sería distinta, si nosotros disolviéramos el Ego, el Yo. Entonces la Conciencia de cada uno de nosotros, despierta, iluminada, irradiaría Amor, y habría Paz sobre la faz de la Tierra. La Paz no es cuestión de propagandas, ni de apaciguamientos, ni de ejércitos, ni de OEA, ni de ONU, ni de nada por el estilo. La Paz es una substancia que emana del Ser, que viene de entre las entrañas mismas del Absoluto. No puede haber Paz sobre la faz del mundo, no puede haber verdadera tranquilidad en todos los rincones de la tierra, en tanto los factores que producen guerras existan en el interior de nosotros.
Es claro que mientras dentro de cada uno de nosotros haya discordia, en el mundo habrá discordia. La masa no es más que una extensión del individuo; lo que es el individuo es la masa, y lo que es la masa es el gobierno, es el mundo. Si el individuo se transforma, si el individuo elimina de sí mismo los elementos del odio, de la violencia, del egoísmo, de la discordia, etc., si consigue destruir el Ego para que la Conciencia se libere, solo habrá en él eso que se llama Amor. Si cada individuo de los que pueblan la faz de la Tierra disolviera el Ego, las masas serían masas de Amor. No habría guerras, no habría odio. Pero no podrá en verdad haber Paz en el mundo mientras exista el Ego.
Algunos afirman que desde el año 2001 o 2007 en adelante, vendrá una era de fraternidad, del amor, de la paz. Pero yo, pensando aquí en voz alta, me pregunto a mí mismo, y hasta le pregunto a ustedes: ¿de donde vamos a sacar esta era de fraternidad, de amor, de paz entre los hombres de buena voluntad? ¿Creen ustedes que el Ego de la psicología, con sus odios, con sus rencores, con sus envidias, con sus ambiciones, con su lujuria, etc., puede crear una edad de amor, de felicidad, etc., etc.? ¡Pues obviamente que no! Para que reine en verdad la Paz en el mundo, tenemos que morir en sí mismos, tiene que destruirse en nosotros lo que tenemos de inhumano, el odio que cargamos, las envidias, los celos espantosos, esa ira que nos hace tan abominables, esa fornicación que nos hace tan bestiales, etc. En tanto continúen existiendo tales factores dentro de nuestra psiquis, el mundo no podrá ser diferente.
Antes bien se volverá peor, porque a través del tiempo el Ego seguirá volviendo cada vez más poderoso, más fuerte, y conforme el Ego se manifieste con más violencia, el mundo seguirá se haciendo más tenebroso. Al paso que vamos, si no trabajamos sobre sí mismos, llegará el día en que ni siquiera podremos existir, porque unos a otros nos destruiremos violentamente. Si continuara robusteciendo el Ego indefinidamente así como va, llegaría el momento en que nadie podría tener seguridad en su vida, ni de su hogar. Un mundo donde la violencia ha llegado al máximo y nadie tiene seguridad de su propia existencia.
Así, creo firmemente que la solución de todos los problemas del mundo está precisamente en la disolución del Yo.


V.M. Samael Aun Weor.

domingo, 13 de julio de 2008

LA LEY DEL KARMA Y DARMA Y RECURRENCIA.


Ante todo es necesario que entendamos lo que es la palabra sánscrita Karma. No está de más aseverar que tal palabra en sí misma significa Ley de Acción y Consecuencia. Obviamente, no existe causa sin efecto, ni efecto sin causa. Cualquier acto de nuestra vida, bueno o malo tiene sus consecuencias.
Es indubitable que el Ego comete innumerables errores cuyo resultado es el dolor. Pensemos por un momento en las muchedumbres humanoides que pueblan la faz de la Tierra. Sufren lo indecible víctimas de sus propios errores; sin el Ego no tendríamos esos errores, ni tampoco sufriríamos las consecuencias de los mismos.
La Ley de Karma y Dharma está dirigida por el Jerarca Anubis y sus cuarenta y dos Jueces de la Ley.
Lo único que se requiere para tener derecho a la verdadera felicidad es ante todo no tener Ego. Ciertamente, cuando no existen dentro de nosotros los agregados psíquicos, los elementos inhumanos que nos vuelven tan horribles y malvados, no hay Karma por pagar y el resultado es la felicidad.
Cuando uno vive de acuerdo con el recto pensar, el recto sentir y el recto obrar, las consecuencias suelen ser dichosas. Desafortunadamente, el pensamiento justo, el sentimiento justo, la acción justa, etc., se hace imposible cuando una segunda naturaleza inhumana, actúa en nosotros y dentro de nosotros y a través de nosotros, aquí y ahora. Si no fuese por el mí mismo, nadie sería iracundo, nadie codiciaría los bienes ajenos, ninguno sería lujurioso, envidioso, orgulloso, perezoso, glotón, etc.
La Justicia y la Misericordia son las dos columnas torales de la Fraternidad Universal Blanca. La Justicia sin Misericordia es tiranía; la Misericordia sin Justicia es tolerancia, complacencia con el delito. En este mundo de desdichas en que nos encontramos, se hace necesario aprender a manejar nuestros propios negocios para enrumbar el barco de la existencia, a través de las diversas escalas de la vida.
El Karma es negociable y esto es algo que puede sorprender muchísimo a los secuaces de diversas escuelas ortodoxas. Ciertamente algunos pseudo-esoteristas y pseudo ocultistas se han tornado demasiado pesimistas en relación con la Ley de Acción y Consecuencia; suponen equivocadamente que ésta se desenvuelve en forma mecanicista, automática y cruel. Si la Ley de Acción y Consecuencia (Karma y Dharma), si el Némesis de la existencia no fuera negociable, entonces ¿dónde quedaría la Misericordia Divina? Cuando una ley inferior es transcendida por una ley superior, la ley superior lava a la ley inferior.
Haz buenas obras para que pagues tus deudas (Karma). Al León de la Ley se le combate con la Balanza. Quien tiene con qué pagar, paga y sale bien en sus negocios; quien no tiene con qué pagar, pagará con dolor.
Si en un platillo de la Balanza Cósmica, ponemos las buenas obras y en el otro las malas, es evidente que el Karma dependerá del peso de la balanza.
Si pesa más el platillo de las malas acciones, el resultado será las amarguras; sin embargo, es posible aumentar el peso de las buenas obras en el platillo del fiel de la balanza y en esta forma cancelaremos Karma sin necesidad de sufrir. Todo lo que necesitamos es hacer buenas obras para aumentar el peso en el platillo de las buenas acciones. Nunca debemos protestar contra el Karma, lo importante es saberlo negociar. Desgraciadamente a las gentes lo único que se les ocurre, cuando se hallan en una gran amargura, es lavarse las manos como Pilatos, decir que no han hecho nada malo, que no son culpables, que son almas justas, etc.
A los que están en miseria que revisen su conducta, que se juzguen a sí mismos, que se sienten, aunque sea por un momento, en el banquillo de los acusados, que después de un somero análisis de sí mismos, modifiquen su conducta. Si esos que se hallan sin trabajo se tornasen castos, infinitamente caritativos, apacibles, serviciales en un cien por ciento, es obvio que alterarían radicalmente la causa de su desgracia, modificando en consecuencia, el efecto. No es posible alterar un efecto si antes no se ha modificado la causa que lo produjo, pues como ya dijimos, no existe efecto sin causa ni causa sin efecto. No hay duda de que la miseria tiene sus causas en las borracheras, asqueante lujuria, en la violencia, en los adulterios, en el despilfarro y en la avaricia, etc. No es posible que alguien se encuentre en miseria cuando el Padre que está en secreto se encuentra aquí y ahora.
El Karma es una medicina que se nos aplica para nuestro propio bien. Desgraciadamente las gentes, en lugar de inclinarse reverentes ante el eterno Dios viviente, protestan, blasfeman, se justifican a sí mismos, se disculpan neciamente y se lavan las manos como Pilatos. Con tales protestas no se modifica el Karma, al contrario, se torna más duro y severo.
Reclamamos fidelidad del cónyuge cuando nosotros mismos hemos sido adúlteros en ésta o en vidas precedentes. Pedimos amor cuando hemos sido despiadados y crueles. Solicitamos comprensión cuando nunca hemos sabido comprender a nadie, cuando jamás hemos aprendido a ver el punto de vista ajeno.
Anhelamos dichas inmensas, cuando hemos sido siempre el origen de muchas desdichas.
Hubiéramos querido nacer en un hogar muy hermoso y con muchas comodidades, cuando no supimos en pasadas existencias brindarle a nuestros hijos hogar y belleza. Protestamos contra los insultadores cuando siempre hemos insultado a todos los que nos rodean.
Queremos que nuestros hijos nos obedezcan, cuando jamás supimos obedecer a nuestros padres.
Nos molesta terriblemente la calumnia, cuando nosotros siempre fuimos calumniadores y llenamos al mundo de dolor.
Nos fastidia la chismografía, no queremos que nadie murmure de nosotros, y sin embargo, siempre anduvimos en chismes y murmuraciones hablando mal del prójimo, mortificándole la vida a los demás. Es decir, siempre reclamamos lo que no hemos dado; en todas nuestras vidas anteriores fuimos malvados y merecemos lo peor, pero nosotros suponemos que se nos debe dar lo mejor.
Los enfermos, en vez de preocuparse tanto por sí mismos, deberían trabajar por los demás, hacer obras de caridad, tratar de sanar a otros, consolar a los afligidos, llevar al médico a quienes no tienen con qué pagarlo, regalar medicinas, etc., y así cancelarían su Karma y sanarían totalmente.
Quienes sufren en sus hogares deberían multiplicar su humildad, su paciencia y serenidad. No contestar con malas palabras; no tiranizar al prójimo, no fastidiar a los que nos rodean, saber dispensar los defectos ajenos con una paciencia multiplicada hasta el infinito, así cancelarían su Karma y se volverían mejor.
Desgraciadamente, ese Ego que cada cual tiene dentro, hace exactamente lo contrario de lo que aquí estamos diciendo, por tal motivo considero urgente, inaplazable, impostergable, reducir al mí mismo a polvareda cósmica.
Cuando tal o cual Karma se encuentra ya totalmente desarrollado y desenvuelto, tiene que llegar hasta el final inevitablemente. Esto significa que sólo es posible modificar radicalmente el Karma cuando el arrepentimiento es total y cuando toda posibilidad de repetir el error que lo produjo, ha desaparecido radicalmente.
Karmaduro llegando a su final es siempre catastrófico. No todo el Karma es negociable.
Es bueno saber también que cuando hemos eliminado radicalmente al "yo psicológico", la posibilidad de delinquir queda aniquilada y en consecuencia, el Karma puede ser perdonado.
LA LEY DE RECURRENCIA (del libro "El Misterio del Aureo Florecer")
Con una serie de insólitos relatos quiero explicar ahora lo que es la Ley de Recurrencia.Ciertamente la citada Ley nunca fue para mí algo nuevo, extraño o extravagante: en nombre de Eso que es lo Divinal, debo afirmar en forma especial que esa pragmática regla, sólo la conocí a través de mis inusitadas vivencias.
Dar fe de todo aquello que realmente hemos experimentado directamente, es un deber para con nuestros semejantes.
Jamás he querido escabullirme, zafarme intelectualmente, de entre esa múltiple variedad de recuerdos, relacionados con mis tres existencias anteriores y lo que corresponde a mi vida actual.
Para bien de la Gran Causa por la cual estamos luchando intensamente, prefiero pechar, asumir responsabilidades, pagar, confesar francamente mis errores ante el veredicto solemne de la conciencia pública.
Fehacientemente y sin ambages es oportuno declarar ahora que yo fui en España el Marqués Juan Conrado, tercer gran señor de la provincia de Granada.
Es evidente que esa fue la época dorada del famoso imperio de España: el cruel conquistador Hernán Cortés, alevoso cual ninguno, había atravesado con su espada el corazón de México mientras el despiadado Pizarro, en el Perú, hacía huir a las cien mil vírgenes.
Como quiera que muchos nobles y plebeyos, aventureros y perversos en busca de fortuna, se embarcaban constantemente para la Nueva España, yo en modo alguno podía ser una excepción.
En una simple carabela, frágil y ligera, navegué durante varios meses por entre el borrascoso océano con el propósito de llegar a estas tierras de América.
No está de más aseverar que jamás tuve la intención de saquear los sagrados templos de los augustos misterios, ni de conquistar pueblos o destruir ciudadelas.
Anduve ciertamente por estas tierras de América en busca de fortuna; desafortunadamente cometí algunos errores.
Estudiarlos es necesario para conocer las paralelas y edificar conscientemente la sabia Ley de Recurrencia.
Esos eran mis tiempos de Bodhisattva caído y por cierto que no era una mansa oveja.
Han pasado los siglos y como quiera que tengo la Conciencia despierta, jamás he podido olvidar tanto desatino.
La primera paralela que debemos estudiar se corresponde exactamente con mi actual cuerpo físico.
En habiendo llegado en frágil embarcación de la Madre Patria, me establecí muy cerca de los acantilados en estas costas del Atlántico.
Por aquellos tiempos de la conquista española, existía desgraciadamente este otro negocio internacional relacionado con la infame venta de negros africanos.
Entonces para bien o mal conocí a una noble familia de color, originaria de Argelia.
Todavía recuerdo a una doncellita tan negra y tan hermosa como en un sueño milagroso de las Mil y Una Noches.
Si compartí con ella el lecho de placeres en el jardín de las delicias, fue realmente motivo por el incentivo de la curiosidad; quería conocer el resultado de este cruce racial.
Que de ello naciera un vástago mulato, nada tiene de raro; más tarde vino el nieto, el bisnieto y el tataranieto.
En aquellos tiempos de Bodhisattva caído, me olvidé de las famosas Marcas Astrales que se originan en el coito y que todo desencarnado lleva en su Karmasaya.
Resulta palpario y manifiesto que tales marcas le relacionan a uno con aquellas gentes y sangre asociadas con el coito químico; es oportuno decir ahora que los yoguis del Indostán han hecho ya sobre esto detenidos estudios.
No está de más aseverar que mi actual cuerpo físico deviene de la citada cópula metafísica; con otras palabras diré que así vine a quedar vestido con carne que llevo en mi presente existencia. Mis antepasados paternos fueron exactamente los descendientes de aquel acto sexual del marqués.
Asombra que nuestros descendientes a través del tiempo y la distancia se conviertan en ascendientes. Es maravilloso que después de algunos siglos vengamos a revestirnos con nuestra propia carne, a convertirnos en hijos de nuestros propios hijos.
Viajes incesantes por estas tierras de la Nueva España caracterizaron la vida del marqués y estos se repitieron en mis subsiguientes existencias incluyendo la actual.
Litelantes como siempre estuvo a mi lado soportando pacientemente todas esas sandeces de mis tiempos de Bodhisattva caído. En llegando el otoño de la vida en cada reencarnación, confieso sin ambages que siempre hube de marcharme con la "enterradora", quiero referirme a una antigua iniciada por la cual siempre abandonaba a mi esposa y que en una y otra existencia cumplió con su deber de darme cristiana sepultura.
En el atardecer de mi vida presente, volvió a mí esa antigua iniciada; la reconocí de inmediato, pero como quiera que ya no estoy caído la repudié con dulzura; ella se alejó afligida.
Revestido con esa personalidad altiva y hasta insolente del marqués, inicié el retorno a la madre patria después de cierta asqueante bronca motivada por un cargamento de diamantes en bruto extraídos de una mina muy rica.
Para bien de muchos lectores no está de más hacer cierto énfasis al aseverar crudamente que después de un corto intervalo en la región de los muertos, hube de entrar nuevamente en escena reencarnificándome en Inglaterra.
Ingresé al seno de la ilustre familia Bleler y se me bautizó con el piadoso nombre de Simeón.
Con el florecer juvenil me trasladé a España movido por el anhelo íntimo de retornar a América. Así trabaja la Ley de Recurrencia.
Obviamente, se repitieron en el espacio y en el tiempo las mismas escenas, idénticos dramas, similares despedidas, etc., incluyendo como es natural el viaje a través del borrascoso océano.
Intrépido salté a tierra en las costas tropicales de Suramérica, habitadas entonces por diferentes tribus.
Explorando tales y cuales regiones selváticas habitadas por bestias feroces, llegué al valle profundo de Nueva Granada a los pies de las montañas de Monserrate y Guadalupe: hermoso país gobernado por el Virrey Solís.
Es incuestionable que por estos tiempos, de hecho comenzaba a pagar el Karma que debía desde los años del marqués.
Entre estos criollos de la Nueva España, resultaban inútiles mis esfuerzos por conseguir algún trabajo bien remunerado; desesperado por la mala situación económica ingresé como un simple soldado raso en el ejército del soberano; por lo menos allí encontré pan, abrigo y refugio.
Sucedió que un día festivo muy de mañana, las tropas de su majestad se preparaban para rendir honores muy especiales a su jefe y por ellos se distribuían aquí, allá y acullá realizando maniobras con el propósito de organizar filas.
Todavía recuerdo a cierto sargento mal encarado y pendenciero que revisando a su batallón, daba gritos, maldecía, pegaba, etc.
De pronto, llegándose ante mí me insultó gravemente porque mis pies no se hallaban en correcta posición militar y después observando detalles minuciosos de mi chaqueta, alevoso me abofeteó.
Lo que sucedió luego no es muy difícil adivinarlo: nada bueno se puede esperar jamás de un Bodhisattva caído. Sin reflexión alguna, torpemente, clavé mi acerada bayoneta sanguinaria en su aguerrido pecho.
El hombre cayó en tierra herido de muerte, gritos de pavor por doquiera se escuchaban, mas yo fui astuto y aprovechando precisamente la confusión, el desorden y el espanto, escapé de aquel lugar perseguido muy de cerca por la soldadesca bien armada.
Anduve por muchos caminos rumbo a las escarpadas costas del océano Atlántico, se me buscaba por doquier y por ello evitaba siempre el paso por las alcabalas dando muchos rodeos a través de las selvas.
En los caminos carreteables (que bien pocos eran en aquellos tiempos), pasaban a mi lado algunos carruajes arrastrados por parejas de briosos corceles: en tales vehículos viajaban gentes que no tenían mi Karma, personas adineradas.
Un día cualquiera a la vera del camino, cerca a una aldea, hallé una tienda humilde y en ella penetré con el ánimo de beberme una copa, quería animarme un poco.
¡Atónito! ¡Confundido! ¡Asombrado! quedé al descubrir que la dueña de ese negocio era Litelantes. ¡Oh!, yo la había amado tanto y ahora la encontraba casada y madre de varios hijos. ¿Qué reclamo podía hacer? Pagué la cuenta y salí de allí con el corazón desgarrado...
Continuaba la marcha por el sendero, cuando con cierto temor pude verificar que alguien venía tras de mí: el hijo de la señora, una especie de alcalde rural. Tomó la palabra aquel joven para decirme: "De acuerdo con el artículo 16 del Código del Virrey está usted detenido". Inútilmente traté de sobornarle: aquel caballero bien armado me condujo ante los tribunales y es obvio que después de ser sentenciado hube de pagar muy larga prisión por la muerte del sargento.
Cuando salí en libertad caminé por las riveras salvajes y terribles del caudaloso río Magdalena, ejerciendo muy duros trabajos materiales doquiera tuviese la oportunidad.
Como nota interesante del presente capítulo, debo decir que la Esencia de ese alcalde por el cual hube de pasar tantas amarguras encerrado en una inmunda mazmorra, retornó con cuerpo femenino; es ahora una hija mía; por cierto que ya hasta madre de familia es, me ha dado algunos nietos.
Antes de su reingreso interrogué en los mundos suprasensibles a esa Alma; le pregunté sobre el motivo que le inducía a buscarme por padre, me respondió diciendo que tenía remordimiento por el mal que me había causado y que quería portarse bien conmigo para enmendar sus errores. Confieso que está cumpliendo su palabra.
En aquella época me establecí en las costas del océano Atlántico después de infinitas amarguras kármicas, repitiendo así todos los pasos del insolente marqués Juan Conrado... Lo mejor que hice fue haber estudiado el esoterismo, la medicina natural, la botánica...
Los nobles aborígenes de aquellas tierras tropicales, me brindaron su amor agradecidos por mi labor de galeno: les curaba siempre en forma desinteresada...
Algo insólito sucede cierto día: se trata de la espectacular aparición de un gran señor venido de España. Ese caballero me narró sus infortunios. Traía en su nave toda su fortuna y los piratas le seguían. Quería un lugar seguro para sus ricos caudales.
Fraternalmente le brindé consuelo y hasta le propuse abrir una cueva y guardar en ella sus riquezas: el señor aceptó mis consejos no sin antes exigirme solemne juramento de honradez y lealtad.
Con la fragancia de la sinceridad y el perfume de la cortesía entrambos nos entendimos. Después di órdenes a mi gente, un grupo muy selecto de aborígenes. Estos últimos entreabrieron la corteza de la tierra.
Hecho el hueco metimos allí con gran diligencia un baúl grande y una caja más chica, conteniendo morrocotas de oro macizo y ricas joyas de incalculable valor.
Mediante ciertos exorcismos mágicos logré el encantamiento de la "joyosa guardada", como dijera don Mario Roso de Luna, con el propósito de hacerla invisible ante los desagradables ojos de la codicia.
El caballero me remuneró muy bien haciéndome generosa entrega de una bolsa con monedas de oro y luego se alejó de esos lugares haciéndose a sí mismo el propósito de volver a su madre patria para traer de allí a su familia, pues deseaba establecerse señorialmente en estas bellas tierras de la Nueva España.
El reloj de arena del destino jamás está quieto: pasaron los días, los meses y los años y aquel buen hombre jamás regresó; tal vez murió en su tierra o cayó víctima de la piratería que entonces infestaba los siete mares, no lo sé.
Existen casos sensacionales en la vida; cierto día en mi presente reencarnación, estando lejos de esta mi tierra mexicana, platicaba sobre dicho asunto con cierto grupo de hermanos gnósticos entre los cuales descollaba por su sabiduría el Maestro Gargha Kuichines. Fue entonces cuando recibí una tremenda sorpresa: vi con místico asombro como el soberano comendador G.K., se levantaba para confirmar en forma enfática mis palabras.
El citado Maestro nos informó que él personalmente había visto escrito tal relato en dorados versos. Nos habló de un viejo libro polvoriento y lamentó haberlo prestado. ¡Válgame Dios y Santa María!, pero si yo jamás sabía de tal tratado.
Viejas tradiciones antiquísimas nos dicen que muchas gentes de esas costas del Caribe estuvieron buscando el tesoro de Bleler.
Curioso es que aquellos nobles aborígenes que antes enterraran tan rica fortuna, estén nuevamente reincorporados formando el grupo del S.S.S. Así trabaja la Ley de Recurrencia.
Recuerdo claramente que después de aquella mi borrascosa existencia con la sobredicha personalidad inglesa, fui constantemente invocado por esas personas que se dedican al espiritismo o espiritualismo. Querían que les dijese cuál era el lugar donde se encontraba guardado el delicioso dorado, codiciaban el tesoro de Bleler, empero, es evidente, que fiel a mi juramento en la región de los muertos, jamás quise entregarles el secreto.
Repitiendo los pasos del insolente marqués Juan Conrado, en mi subsiguiente existencia vine a reencarnificarme en México, se me bautizó con el nombre de Daniel Coronado, nací en el norte, por los alrededores de Hermosillo, lugares todos estos conocidos en otros tiempos por el marqués. Mis padres quisieron todo el bien para mí y de joven me inscribieron en la academia militar, más todo fue en vano.
Cualquier día de esos tantos, aproveché malamente un fin de semana en banqueteos y borracheras con amigos calaveras. Confieso todavía con cierta vergüenza, que hube de regresar a casa con el uniforme de cadete sucio, desgarrado y envilecido... Es obvio que mis padres se sintieron defraudados.
Es ostensible que no volví jamás a la academia militar: indudablemente desde ese momento comenzó mi camino de amarguras... Afortunadamente reencontré entonces a Litelantes, ella se hallaba reencarnificada con el nombre de Ligia Paca (o Francisca). A buena hora me recibió por esposo...
Biografiar cualquier vida resulta de hecho un trabajo muy difícil y de enjundioso contenido y por ello sólo hago resaltar con fines esotéricos determinados detalles.
Incuestionablemente yo no gozaba de holgada situación, difícilmente me ganaba el pan nuestro de cada día; muchas veces comía con el mísero salario de Ligia; ella era una pobre maestra de escuela rural y para colmos hasta le atormentaba con mis execrables celos. No quería ver con buenos ojos a todos esos sus colegas del magisterio que le brindaban amistad...
Sin embargo, algo útil hice por aquellos tiempos: formé un bello grupo esotérico gnóstico en pleno Distrito Federal. Los estudiantes de tal congregación en mi actual existencia de acuerdo con la Ley de Recurrencia retornaron a mí...
Durante el cruento régimen porfirista tuve un cargo por cierto no muy agradable en la policía rural. Cometí el error imperdonable de enjuiciar al famoso "golondrino", peligroso bandolero que asolaba a la comarca; es claro que tal maleante murió fusilado...
En mi actual existencia le reencontré reincorporado en humano cuerpo femenino; sufría delirio de persecución, temía que le encarcelasen por hurto: luchaba por desatarse de ciertos lazos imaginarios; creía que ya le iban a fusilar... es claro que cancelé mi deuda curando a dicha enferma; los psiquiatras habían fallado lamentablemente: ellos no fueron capaces de sanarla...
Al estallar la rebelión contra don Porfirio Díaz, abandoné el nefasto puesto en la Rural. Entonces con humildes proletarios de pico y pala, pobres peones sonsacados de las haciendas de los amos, organicé un batallón. Era ciertamente admirable este valeroso puñado de gente humilde armada apenas con machetes, pues nadie tenía dinero como para comprar armas de fuego. Afortunadamente el general Francisco Villa nos recibió en la División del Norte; allí se nos dieron caballos y fusiles.
No hay duda de que por esos años de tiranía luchamos por una gran causa; el pueblo mexicano gemía bajo las botas de la dictadura...
En nombre de la verdad debo decir que mi personalidad como Daniel Coronado fue ciertamente un fracaso: lo único por lo cual valió la pena vivir fue por el grupo esotérico en el Distrito Federal y por mi sacrificio en la revolución...
A mis compañeros de la rebelión les digo: abandoné las filas cuando enfermé gravemente. En los postreros días de esa vida tormentosa, anduve por las calles del Distrito Federal, descalzo, con las ropas vueltas pedazos, hambriento, viejo, enfermo y mendigando...
Con profundo pesar confieso francamente que vine a morir en una casucha inmunda.
Todavía recuerdo aquel instante en que el galeno sentado en una silla, después de haberme examinado, exclama moviendo la cabeza: "Este caso está perdido". Y luego se retiró.
Lo que de inmediato continúa es tremendo: siento un frío espantoso como hielo de muerte. A mis oídos llegan gritos de desesperación: "¡San Pedro, San Pablo, ayudadlo!" Así exclama esa mujer a la cual llamo la "enterradora".
Extrañas manos esqueléticas me agarran por la cintura y me sacan fuera del cuerpo físico. Es obvio que el Angel de la Muerte ha intervenido. Resueltamente corta con su hoz el cordón de plata y luego me bendice y se aleja.
¡Bendita Muerte, cuanto tiempo hacía que te aguardaba, al fin llegasteis en mi auxilio, bastante amarga era mi existencia!
Dichoso reposé en los mundos superiores después de innúmeras amarguras: ciertamente el humano dolor de los mortales tiene también su límite más allá del cual reina la paz.
Desafortunadamente no duró mucho aquel reposo entre el seno profundo de la eternidad: un día cualquiera, muy quedito, vino a mí uno de los brillantes Señores de la Ley. Tomó la palabra y dijo:
-Maestro Samael Aun Weor, ya todo está listo, sígame.
Yo respondí de inmediato: Sí Venerable Maestro, está bien, le seguiré. Anduvimos entonces juntos por diversos lugares y penetramos al fin en una casa señorial, atravesamos un patio y después pasamos por una sala y luego entramos en la recámara de la matrona: oímos que se quejaba, sufría dolores de parto...
Ese fue el instante místico en que vi con asombro el Cordón de Plata de mi existencia actual conectado psíquicamente al infante que estaba por nacer.
Momentos después aquella criatura inhalaba con avidez el Prana de la Vida: me sentí atraído hacia el interior de ese pequeño organismo y luego lloré con todas las fuerzas de mi Alma...
Vi a mi alrededor algunas personas que sonreían y confieso que especialmente me llamó la atención un gigante que me miraba con cariño; era mi progenitor terrenal.
No está de más decir con cierto énfasis, que aquel buen autor de mis días fuera en la época medieval durante los tiempos de la caballería, un noble señor al cual hube de vencer en cruentas batallas. Juró entonces venganza y es claro que la cumplió en mi presente existencia.
Muy joven abandoné la casa paterna movido por dolorosas circunstancias y viajé por todos aquellos lugares do antes estuviera en pretéritas existencias.
Se repitieron los mismos dramas, las mismas escenas: Litelantes apareció nuevamente en mi camino, me reencontré con mis viejos amigos: quise hablarles, pero no me conocieron; inútiles fueron mis esfuerzos por hacerles recordar nuestros tiempos idos.
Sin embargo, algo nuevo sucedió en mi presente reencarnación: mi Real Ser Interior hizo esfuerzos desesperados, terribles, por traerme al camino recto del cual me había desviado desde hacía mucho tiempo.
Confieso francamente que disolví el Ego y que me levanté del lodo de la tierra.
Es obvio que el Yo está sometido a la Ley de Recurrencia, cuando el Mí mismo se disuelve adquirimos libertad, nos independizamos de la citada Ley.
La práctica me ha enseñado que las diferentes escenas de las diversas existencias se procesan dentro de la Espiral Cósmica, repitiéndose siempre ya en espiras más altas o más bajas.
Todos los hechos del marqués, incluyendo sus innúmeros viajes, se repitieron siempre en espiras cada vez más bajas en las tres reencarnaciones subsiguientes.
Existen en el mundo personas de repetición automática, exacta, gentes que renacen siempre en el mismo pueblo y entre su misma familia.
Es evidente que tales Egos ya se saben de memoria su papel y hasta se dan el lujo de profetizar sobre sí mismos: es claro que la constante repetición no les deja olvidar sucesos, por ello parecen adivinos.
Dichas personas suelen asombrar a sus familiares por la exactitud de sus pronósticos.


V.M.SAMAEL AUN WEOR.